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INICIATIVA SOCIAL PIONERA EN LA CAPITAL CATALANA

Autorretratos de la calle

Once personas sin techo de BCN participan en un pionero taller de videoarte y autorretrato en CaixaForum

Explican en un corto de tres minutos sus complicadas experiencias vitales

Miércoles, 9 de enero del 2013 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
HELENA LÓPEZ
BARCELONA

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Los protagonistas 8 Ocho de las 11 personas sin techo que han participado en el taller de videoarte y autorretrato de CaixaForum. RICARD CUGAT

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Información publicada en la página 35 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 09 de enero de 2013 VER ARCHIVO (.PDF)

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Escena uno. Un matrimonio frente a dos platos de unas poco apetitosas lentejas. El hombre habla. Chilla. Critica a su mujer la cena y le afea la (mala) educación de su hijo. Sube el tono y acaba tirando el plato al suelo, cogiendo la maleta y saliendo por la puerta del piso. Solo. «Me convertí en un maltratador. No sé si por no tener trabajo o por la bebida. No era con las manos, pero con las palabras también se puede hundir a una persona». Habla Manuel Panadero. La secuencia descrita es la que abre La rabia, el trabajo de Panadero para el taller de videoarte y autorretrato para personas sin techo organizado por CaixaForum dentro del programa Art per a la Millora Social de la Obra Social La Caixa.

«Ahora lo más importante es pedir perdón. Y no a una mujer. A todas las mujeres. Porque agredir a una es agredirlas a todas». Panadero se muestra sobre todo sincero; arrepentido y con ganas de compartir su experiencia. Durante la proyección del corto -ayer por la mañana en una muy escondida sala del CaixaForum- se le ve emocionado. Se pone las manos en la cara. Tras el pase, en los parlamentos, explica que lo más importante para él ahora es su hijo. Que su hijo no acabe siendo como él.

Como para el resto de participantes en este pionero taller, para Panadero sería importante que sus creaciones se proyectaran en colegios e institutos, para que los jóvenes aprendan y no caigan en los mismos errores que ellos. Errores que en su día les condenaron «a la soledad y la calle», situación de la que están intentando salir.

Federico Fernández es otro de los participantes en el taller. Como casi todos, llegó al CaixaForum animado por trabajadoras del centro de acogida al que acude. En su caso, en Horta. «La vida es un hilo que al final se rompe», reflexiona Fernández, quien, en su autorretrato Más lejos del horizonte, se compara con un delfín «que va hacia el vacío, en la dirección donde el sol se esconde».

Trabajo transformador

El taller, que han impartido tres artistas durante algo menos de dos meses, ha dado como resultado una serie de vídeos individuales de tres minutos protagonizados por los mismos sintecho. A través de ellos, los 11 participantes han expresado con total libertad sus (duras) experiencias vitales, creencias y emociones, dejándose guiar por su creatividad. «Al principio era reacio. Me parecía una cosa rara. Pero ha sido una experiencia que nos ha abierto los ojos. Nos ha devuelto recuerdos que quizá nos han dolido, pero también nos ha hecho ver que la vida sigue», cuenta Javier, otro de los artistas.

El objetivo del taller es, según Glòria Cid, responsable de la iniciativa de la Obra Social de La Caixa, «utilizar el arte y la cultura como herramienta de intervención social y crecimiento personal» y «contribuir a la integración de las personas en riesgo de exclusión».

Para algunos, participar en el taller ha supuesto «una oportunidad de expresarse». De explicar por qué acabaron en la calle y cómo se han sentido en ella. «Llegó un momento en el que era un salvaje. Me daba igual apuñalar a un tío que ir a bailar un fandango», cuenta uno de los participantes, quien, como muchos, habla del alcohol y la droga.

De espectador a director

La iniciativa nació en el 2009 en la mediateca del CaixaForum. Personas con enfermedades mentales acudían a ella para visionar obras de videoarte y hacían un cinefórum posterior. De ahí surgió la idea de que fueran esas mismas personas las que crearan sus propias obras. El éxito con ese grupo hizo que el proyecto se extrapolara a otros colectivos, como el de sintecho. Y la intención es repetir la experiencia.

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