Dos personas mayores, de entre 80 y 85 años, y su nieta A. C., de unos 16, fueron asesinadas ayer a primera hora de la tarde en el piso del 287 de la calle de Sardenya en el que vivían. Según fuentes conocedoras de la investigación, el crimen fue cometido de una manera «salvaje». Las pesquisas policiales se centran en personas próximas a la familia, gracias a unas pistas encontradas en la casa. El criminal o los criminales conocían bien la vivienda, añadieron esas mismas fuentes. Todo indica que el matrimonio fue asesinado en primer lugar y la chica, después.
El triple crimen tuvo lugar en el segundo segunda, del portal 287 de la calle Sardenya, en el centro de Barcelona. ATLAS.
Funcionarios judiciales sacan a uno de los cadáveres de la finca de Sardenya, 287, ayer a las siete de la tarde. MARTÍ FRADERA
Información publicada en la página 40 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 28 de enero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El titular del Jugado de Instrucción número 27, en funciones de guardia, decretó el secreto de sumario y recordó a los Mossos la prohibición de informar. De hecho, la policía catalana anuló en el último momento una rueda de prensa del jefe de los Mossos en Barcelona, el comisario Joan Carles Molinero, convocada para las 20.30 horas en la calle, ante el edificio donde se cometió el crimen, custodiado por un policía autonómico hasta horas después de los hechos, que impidió el acceso al edificio a quien no fuera residente.
La dependienta de una tienda de comestibles cercana, Nieves López, aseguraba que los jubilados eran un matrimonio «muy normal, que bajaba siempre a pasear a su perro», animal que, según han afirmado testigos a fuentes conocedoras de la investigación, fue encerrado en el maletero del vehículo de las víctimas por un hombre poco después del crimen. La policía no sacó al animal del maletero del viejo Mercedes blanco, estacionado en la esquina de la calle de Mallorca, bajo la Sagrada Família y a pocos metros del lugar de los hechos, hasta poco antes de las diez de la noche. Todo apunta a que el presunto asesino sacó al perro de la casa después del triple crimen y lo escondió en el coche, quizá para que no ladrara y alertara a los vecinos. En paralelo, varios agentes de la policía catalana revolvieron en los contenedores de basura de la manzana buscando pistas hasta horas después de los hechos.
Los vecinos de los tres fallecidos ofrecieron ayer a la prensa concentrada frente al lugar del crimen varias versiones del ambiente que se vivía en la casa, escenario del aún misterioso asesinato. Mientras la dependienta de la citada tienda de alimentación describía a la más joven de las víctimas como una chica «rubita, bajita y tímida, que se llevaba bien con su abuela», Juan Ramón Mar, también vecino del barrio, aseguraba haber interpuesto varias denuncias a los Mossos por cómo maltrataba la chica a sus abuelos. «Los amenazaba casi a diario para que le dieran la cartilla del banco», asegura el hombre. Diana G., también residente en la zona, apunta en la misma dirección: «Se oían gritos y discusiones constantes», cuenta.
VERSIONES DISTINTAS / Otros vecinos, en cambio, aseguraban ayer que la relación entre las tres víctimas era «la normal de unos abuelos y una chica de 16 años». «Nunca hubiéramos imaginado que pudiera pasar algo así», sostenía una mujer. La adolescente, que según varias fuentes se había criado con sus abuelos, estudiaba, dijeron algunas chicas que aseguraban haber cursado con ella primaria en la rama de Administración en un PQPI (Programa de Qualificació Professional Inicial), estudios específicos para quien no logra sacarse la Educación Secundaria Obligatoria (ESO).