La que fuera sede de Banca Catalana en el paseo de Gràcia, y practicamente en desuso desde hace años, renacerá en la próxima primavera como hotel. Los arquitectos Ramon Andreu y Núria Canyelles han proyectado la reforma, una pequeña joya del racionalismo, y prevén que las obras duren unos ocho meses. La particular estructura del edificio, basado en un módulo de 83 centímetros de largo marca, sin duda, tanto el edificio como su reforma.
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