Xavier García Albiol no tardó ni dos horas el pasado lunes en destituir al coordinador del distrito de Sant Roc, Antonio Cortés, acusado por el dueño de dos locales de la calle de Xile de ofrecerle que sus establecimientos eludieran el control de los inspectores municipales a cambio de una extorsión de 6.000 euros, como avanzó ayer EL PERIÓDICO. La víctima grabó sus conversaciones con Cortés. La audición de las cintas deja poco margen para la duda, aunque será el juez quien deberá dilucidar si se cometió o no un delito de extorsión. Pero la denuncia presentada por el abogado Rafael Mendoza incluye también a un concejal del equipo de gobierno, David Gómez. García Albiol anunció ayer por la mañana (ni siquiera habían pasado 24 horas) que decidía retirar a Gómez sus actuales competencias como concejal del distrito 6 y como responsable del área de Servicios Sociales y Sanidad. Lo más propio sería entonces decir que le ha puesto en cuarentena, un remedio realmente atípico en política.
Comerciantes paquistanís de la calle de Xile cierran sus tiendas en protesta contra el Ayuntamiento de Bardalona, el pasado junio. ARCHIVO / JORDI COTRINA
Información publicada en la página 34 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 17 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Es evidente que ha mostrado una falta de control sobre lo que hacía un cargo público que dependía directamente de él», dijo el alcalde sobre su concejal, al que legalmente no puede expulsar del consistorio, aunque sí podría, si así lo decidiera, echarle del grupo municipal del PP. Le ha situado en un extraño limbo a la espera de ver cómo evoluciona el caso. Y eso, el caso, es un terreno abonado para que broten las sorpresas.
MÁS GRABACIONES COMPROMETEDORAS / Explicó que daba por hecho que Cortés actuó de espaldas a Gómez en sus quehaceres de extorsión porque, según interpretó el alcalde al parecer de forma incorrecta, el abogado de la víctima había explicado horas antes en una radio que no había ninguna grabación que implicara directamente al concejal. En realidad el abogado no dijo exactamente eso. Afirmó que en las grabaciones entregadas como material adjunto a la denuncia no aparecía directamente el concejal del PP, pero implícitamente no descartó que esas pruebas existan. Mendoza, por cierto, mostró su extrañeza por el hecho de que García Albiol le reprochara el hecho de haber comunicado el lunes la existencia de la denuncia a la oposición y no al equipo de gobierno. «Que me llame y le atenderé, y de paso tendrá la oportunidad de disculparse con la víctima», dijo.
García Albiol, en definitiva, trató de reconducir la situación e incluso reforzar su imagen de hombre implacable con el delito, lo tenga enfrente, cara a cara, o lo tenga en casa. La oposición, sin embargo, no mordió el anzuelo.
El exalcalde, el socialista Jordi Serra, señaló que «ese estilo agresivo que exhibe García Albiol legitima al final el todo vale». «Cuando el cierre de un local se convierte en un espectáculo para los medios de comunicación, como a veces ha ocurrido, se abre la puerta a que suceda lo que ahora se ha denunciado en la calle de Xile», dijo el dirigente socialista.
«DELINCUENTES» EN EL GOBIERNO / En esa misma línea abundó el jefe de filas de CiU en Badalona, Ferran Falcó, quien subrayó que la desmesura del alcalde propicia que haya «concejales y cargos de confianza excesivamente crecidos, que terminan por actuar con conductas arbitrarias».
No se quedó corto tampoco el líder del grupo municipal de ICV-EUiA, Carles Sagués. «García Albiol dice que mantiene una cruzada contra la delincuencia, cuando es él quien ha nombrado a delincuentes en su gobierno».
El denominador común de Serra, Falcó y Sagués, no obstante, fue otro. Los tres coincidieron en que con una destitución y una cuarentena no basta y que, por lo tanto, hay que investigar si lo sucedido en Sant Roc se ha reproducido en otras partes de la ciudad. En especial reclamaron que se rastree la gestión del concejal Gómez al frente de la cartera de Servicios Sociales y Sanidad.
El alcalde, sin embargo, creyó encontrar una rama a la que agarrarse en plena caída. Recordó lo que ni la denuncia ni la información publicada ayer por este diario revelaban. «Depositamos la confianza en un coordinador de distrito de etnia gitana», dijo el alcalde. Se felicitó porque ningún partido había dado antes ese paso en favor de la integración, aunque lamentó que le hubiera salido rana.
Esa, de hecho, no es una cuestión menor. El análisis de los resultados de las últimas elecciones municipales permite intuir que el PP cimentó en parte su éxito en las urnas en aquellos barrios donde la presencia de miembros de la comunidad gitana es mayor. La oposición siempre le ha reconocido al alcalde la capacidad de llevar a su terreno ese voto, pero ha sospechado siempre también que a cambio prometió una serie de recompensas que ahora le pasan factura. En concreto, parte de la oposición sostiene que García Albiol ha querido utilizar a los gitanos de Badalona como fuerza de choque contra algunos de los colectivos de extranjeros a los que acusa de incivismo. En esencia, la denuncia presentada en los juzgados no sería más que una muestra de esa batalla.