La acusada de suplantar la identidad y matar presuntamente a una amiga y compañera de trabajo en el 2008, María Ángeles Molina, Angie, lo ha negado esta mañana ante el juez. Ha argumentado que no tenía necesidades económicas para contratar seguros de vida suplantando a Ana P. antes de matarla con el fin de cobrarlos tras el crimen, que este diario bautizó como crimen perfecto.
Una mujer es acusada de matar a su compañera de trabajo para suplantar su personalidad. ATLAS
A preguntas de su abogado, Angie ha detallado sus ingresos en el momento del crimen. Ha explicado que tenía un sueldo fijo de 3.000 euros, más otros 1.500 que cobraba de la pensión de viudedad de su marido y de orfandad de su hija, una paga de 100.000 euros anuales que le entregaba su padre y percibía otros 3.000 euros mensuales de una casa de su propiedad que tenía alquilada en Las Palmas; mientras que tenía pocos gastos: la escuela de su hija (1.000 euros mensuales) y el alquiler del piso (1.300 euros).
La acusada ha negado que el día de los hechos quedara con la víctima en el piso del barrio barcelonés de Gràcia donde la hallaron muerta, escudándose en que había viajado hasta Zaragoza para recoger las cenizas de su difunta madre, y, a la vuelta, pasó por un centro comercial a adquirir un regalo para su novio y finalmente, compró yogures en un supermercado.
23/05/2012 Sociedad
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