algo está cambiando en el Ayuntamiento de Barcelona. Un ligero manto sociovergente empieza a cuajar sobre el suelo municipal. Frágil aún y fácil de deshacer con el pie, pero al mismo tiempo imprescindible para que nuevos copos se asienten y den grosor. Ya no se trata del inicio de negociaciones más o menos tácticas, que sirvan a unos para salir en la foto (Jordi Martí) y a los otros para dejar patente que sí, que tienen la mano tendida (Xavier Trias). No. Va más allá. CiU y PSC aprobaron ayer una propuesta, a iniciativa socialista, sobre educación. Algo más que simbólico, por cuanto ahora mismo es la cuestión más candente de cuantas se relacionan con los recortes presupuestarios, y porque, además, es la primera pata sobre la que el líder municipal socialista, Jordi Martí, edifica su discurso sobre la ciudad. Este acuerdo se produce justo a las 12 horas de haber cerrado ambas fuerzas la primera ronda negociadora sobre el Plan de Acción Municipal (PAM). Síntoma evidente de que las conversaciones van bien.
Los concejales socialistas Jordi Martí (izquierda) y Gabriel Colomé, en el pleno municipal de ayer. DANNY CAMINAL
Información publicada en la página 34 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 26 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En aras del acuerdo sobre educación, ambos lados tuvieron que hacer renuncias (lógico) y quizá el que mayor desgaste sufrió fue el PSC. Del texto de la proposición presentada el martes a la que se votó ayer se quedaron por el camino todas las concreciones que se planteaban. «Nosotros no renunciamos a ellas [a las concreciones]», dijo Jordi Martí. «Este es solo un primer paso. La letra pequeña y los números serán claves si el gobierno municipal quiere seguir este camino», aseveró el líder socialista en el ayuntamiento.
PULSO DE IZQUIERDAS / No fue suficiente esta explicación, sin embargo, para contentar al líder de ICV-EUiA, Ricard Gomà, que lamentó que «el pacto diluya los contenidos» y atacó a Martí por haberse apartado «de las reivindicaciones del sector educativo». Este replicó en seco reclamando a los ecosocialistas que no se arrogaran la representatividad exclusiva de un colectivo heterogéneo: «Nadie es el legítimo propietario de la protesta».
Y es que la tirantez entre los antiguos socios del bipartito se extendió a lo largo de todo el consejo plenario, ante la mirada divertida del gobierno municipal que salió bastante indemne de ese acuerdo con los socialistas. Como mucho, las heridas pueden ser internas, si las hay. La propuesta del PSC fue respondida el jueves por el concejal de Educación, Gerard Ardanuy (UDC), con unas condiciones que fuentes socialistas califican de «inaceptables». La mediación, señalan las mismas fuentes, de la cúpula política, esto es, del alcalde y del primer teniente de alcalde, Joaquim Forn, permitieron salvar el expediente.
LA IGLESIA Y EL PAGO DEL IBI / En una decisión casi infantil, los socialistas devolvieron la moneda del no ecosocialista a la proposición sobre educación con una abstención en la votación de una iniciativa que perseguía instar al gobierno a buscar la manera de que la Iglesia católica pague el IBI de sus inmuebles, como casi todo hijo de vecino.
La proposición no tenía ningún viso de triunfar por cuanto CiU y PP ya habían anunciado que no iban a votar a favor. Jordi Martí, días atrás, señaló que la medida le parecía bien. Al final solo UpB apoyó la moción de ICV-EUiA. La ruptura entre lo que un día fue el tripartito municipal fue casi completa.
¿Y el PP? Pues los populares incidieron, otra vez, en el punto débil que tiene, para ellos, ese acercamiento entre convergentes y socialistas. Lo que ellos denominan cambio. Es decir, el mandato que dieron las urnas de acabar con unas formas políticas y la apuesta por los que, hasta entonces, habían estado en la oposición. Alberto Fernández Díaz le preguntó a Trias si valía la pena tanto derroche de energía para cambiarlo todo, sobre el papel, y al final, pactar en un pilar fundamental como la educación con los socialistas. También es verdad que otra concejala popular, Belén Pajares, le preguntó a Jordi Martí si el modelo educativo de CiU «de adoctrinamiento ideológico», por aquello del nacionalismo excluyente que defendía el ministro de Cultura José Ignacio Wert, se supone, era también el espejo donde el PSC se miraba.
SEGUNDA RONDA / Vuelta al inicio. Al PAM. Camino despejado y todo presto para iniciar la segunda ronda negociadora. El PSC garantiza ya la abstención inicial que permitirá la tramitación del documento y la continuación del proceso participativo. Llegará en breve, por tanto, el momento de las concreciones. La hora de la verdad. Si se supera ese punto, y en este momento de máxima crisis en la que parece que la unión de las fuerzas centrales no es del todo malo, la relación entre CiU y PSC puede tener solo el cielo como límite.