Tiempo añadido. Iniesta golpea el balón con todas sus fuerzas y clasifica al Barça para la final de la Champions del 2009. La afición del Chelsea (los dos equipos empatan a uno) se queda muda. Londres, también. Pero la afición culé se lanza a la calle. En la Rambla, pasadas las tres de la madrugada, la celebración deriva en altercados y enfrentamientos con los Mossos d'Esquadra. La jueza de Barcelona María Antonia Coscolla condenó ayer a tres años, ocho meses y un día de prisión, más multa de 1.500 euros a Albert Perich Valenzuela y Cristian Martínez García, dos de los detenidos durante los disturbios públicos ocurridos el 7 de mayo del 2009, por lanzar botellas de vidrio, latas de bebida y piedras contra la policía. La defensa recurrirá, pero si se confirma la pena, los dos estudiantes de 21 años y vecinos de Mataró y Vilassar de Mar deberán ingresar en la cárcel. La euforia por el iniestazo les ha salido cara.
La sentencia es dura. Es una condena sin precedentes, según fuentes municipales y jurídicas. En resumen: ocho meses de prisión por un delito de desordenes públicos, tres años y un día de cárcel por atentado, en su modalidad agravada de agresión con medios peligrosos, y 1.500 euros de multa por daños. Los dos estudiantes, además, deberán indemnizar a la empresa que gestiona el Bicing (les atribuyen el destrozo de unas bicicletas) con 959 euros, sufragando también los gastos de la acusación particular, ejercida por el Ayuntamiento de Barcelona.
EN GRUPO / La resolución judicial sostiene que sobre las 3.35 horas del 7 de mayo del 2009, los acusados estaban celebrando en la Rambla dicha victoria del Barcelona (que ganaría meses después la final en Roma). Los dos estudiantes, relata la jueza, «actuando en grupo junto con otras personas que no han podido ser identificadas y con la intención de menoscabar el normal desarrollo de la vida ciudadana», alterar el funcionamiento de los servicios públicos y menoscabar la integridad de los mossos que se encontraban allí, comenzaron a lanzar botellas de vidrio, latas de bebida y piedras contra los agentes en repetidas ocasiones.
No solo eso, sino que, además, detalla la sentencia, dieron patadas a tres bicicletas del Bicing que se hallaban en un estacionamiento de la Rambla. Estos vehículos sufrieron diversos daños valorados en los 959 euros de indemnización.
DECLARACION DE POLICÍAS / Los dos acusados admitieron en el juicio haber estado en la celebración en la Ramblas -aunque no se conocían- pero negaron que lanzaran botellas, latas y piedras contra los agentes. Solo uno reconoció que había tropezado con una bicicleta. Se escudaron en una posible confusión en su identificación ante el ingente número de congregados. Sin embargo, la sentencia justicia la condena en base a las declaraciones de los mossos que participaron en el dispositivo de seguridad y que identificaron a los jóvenes como los que les habían tirado objetos. Según la versión de los agentes, desde el principio de los altercados ya se fijaron en ellos.
La jueza lanza una contundente reprimenda a los dos acusados y detalla que Perich y Martínez tenían un «claro ánimo» de querer «quebrar la paz pública» y «perturbar de manera grave» el mantenimiento de «las condiciones de normalidad que hacer posible el ejercicio y libertades de los individuos en espacios públicos». Y también explica que los dos estudiantes ahora condenados se ampararon «en la masa de personas que se reunían para celebrar la victoria de un equipo de fútbol», el FC Barcelona, en la zona de Canaletes, para llevar a cabo «conductas tan violentas como tirar piedras, latas y botellas de vidrio contra los agentes, así como dar patadas a diversas bicicletas repartidas ya aparcadas en la vía pública».