Actuaban solo dentro de su comunidad. Los tres paquistanís detenidos por los Mossos d'Esquadra se habían especializado en extorsionar a compatriotas suyos en Barcelona. Los detenidos se ganaban la confianza de las víctimas hasta el momento en que les pedían dinero en préstamo.
Si accedían, volvían a concertar una cita con ellos. Entonces, amenazándoles con un cuchillo les obligaban a ir al banco y a sacar con su tarjeta de crédito cantidades de dinero o incluso quitándoles la tarjeta y su número secreto para poder operar más adelante. Los detenidos, de entre 25 y 29 años, incrementaron su actividad durante el Ramadán, pues usaban la tradición islámica de la caridad para acercarse a las víctimas.