La plaza de la Espanyola, en el barrio de La Torrassa, en L'Hospitalet, una de las más congestionadas de la ciudad por el poco espacio y la gran cantidad de personas que la utilizan, crecerá casi el 50% gracias al derribo del viejo ambulatorio que el ayuntamiento compró el año pasado al Ministerio de Trabajo por 445.000 euros, un precio que se podría considerar de saldo . La mancomunidad de municipios del área metropolitana supervisará la instalación allí de áreas lúdicas para niños y ancianos.
Información publicada en la página 30 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 07 de septiembre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
La plaza de la Espanyola, con apenas unos 1.800 metros cuadrados, tiene un uso intensivo durante todo el día y buena parte de la noche. Los vecinos mayores se quejan de los constantes partidos de fútbol y también de béisbol que organizan los niños y jóvenes en medio de la plaza, pese a un cartel municipal que prohíbe jugar a pelota.
La alcaldesa Núria Marín (PSC), y el ministro de Trabajo y responsable de la Seguridad Social, Celestino Corbacho, protagonizaron ayer un acto simbólico de derribo del viejo ambulatorio que ha vivido una larga historia de pugna entre administraciones. El edificio, sin actividad oficial desde hace 18 años, permaneció durante casi una década como sede de una casa okupa. El salto de Corbacho del Ayuntamiento de L'Hospitalet al Ministerio de Trabajo desencalló la transferencia al consistorio y ayer, en un ambiente de precampaña electoral, tanto la alcaldesa como el ministro se fotografiaron golpeando la entrada del inmueble.
Después del derribo, que durará un mes y medio, se iniciará la construcción de los nuevos espacios de la plaza que serán inaugurados en unos seis meses. «Es una intervención sencilla. Se moverán los quioscos de sitio para ganar más espacios pero todo quedará dentro de la misma plaza. Habrá una zona de juegos para niños y otra de ejercicios de motricidad para adultos», explicó la arquitecta Noemí Martínez, de la mancomunidad de municipios y responsable del proyecto.
PELEAS POR LA PELOTA / Las obras también incluyen el tratamiento de las medianeras de los edificios colindantes, a los que se dará un tratamiento de color. El derribo costará unos 59.000 euros y la ampliación de la plaza, aún en proceso de licitación, ascenderá a 775.000 euros. «Me parece bien que amplíen la plaza, pero necesitamos más policía. Hay mucho incivismo. Te golpean con la pelota con frecuencia y si dices algo puedes tener problemas», comentó Antonio Beltrán, de 72 años.
El ayuntamiento confía en que los roces entre vecinos queden atenuados con la nueva obra que hará que la plaza mida, en total, más de 2.600 metros cuadrados.
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