más de 7.000 barceloneses, 7.195 entre enero y junio, se encuentran en una situación económica y social «grave», según reveló ayer el alcalde accidental y concejal de Acción Social, Ricard Gomà, durante la presentación del balance de actuaciones en políticas sociales durante el primer semestre del año. Esas 7.195 personas son las que viven en la ciudad gracias a los entre 400 y 700 euros –en función de la gravedad del caso– de la paga de la renta mínima de inserción, prestación económica otorgada por la Generalitat, cuya finalidad es que estas personas –un 19,33% más que en el primer semestre del año pasado– puedan atender «las necesidades de alimentos básicos y subsistencia».
Una mujer mayor busca comida en la basura, cerca de la plaza de España, en noviembre del 2009. ARCHIVO / ELISENDA PONS
Información publicada en la página 27 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 07 de agosto de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Mientras en el 2007 los centros de servicios sociales de Barcelona atendían entre 40.000 y 50.000 personas al año, hoy por hoy la cifra se ha disparado hasta casi las 60.000, lo que representa un incremento de un 30% del número de personas atendidas en la red de centros de servicios sociales en los últimos tres años.
En esa misma línea, es relevante el aumento en un 15,94% de las personas atendidas por los servicios alimentarios municipales; 7.374 personas se han beneficiado este semestre de estos servicios, cifra que no ha parado de crecer en los últimos años. Los usuarios de estos servicios eran 5.724 en el 2007, 6.251, en el 2008 y 6.360, en el 2009. Gomà insistió en que no se trataba solo de los comedores sociales, sino también de comidas a domicilio, en centros y los acuerdos con el Banc dels Aliments.
LA DESACELERACIÓN / Otro de los puntos destacados ayer en el balance de las actuaciones sociales llevadas a cabo durante este semestre por el Ayuntamiento de Barcelona es la desaceleración en la llegada de inmigrantes a la ciudad. La mayoría de los extranjeros que aterrizan en la ciudad lo hacen a través de programas de reagrupamiento familiar. Esta percepción, que hacía tiempo que se tenía, se ha visto ahora reflejada en la estadística. Los inmigrantes atendidos en los servicios de acogida (SAIER) han disminuido un 10,8%, pasando de los 21.125 del primer semestre del 2009 a los 18.976 del primer semestre de este año.
Además de hablar sobre el trabajo hecho, el concejal quiso poner énfasis en que el plan de austeridad municipal no ha afectado en nada al presupuesto de Acción Social, del que no se ha recortado «ni un solo céntimo», destacó. También subrayó que el ayuntamiento ha respondido a la crisis con «más políticas sociales y más ayuda y trabajo en red con las entidades», lo que se traduce en un incremento en 69,2 millones, entre el 2007 y el 2010. Este año el presupuesto llega a los 165,8 millones, un 18,2% más en relación a los 140,3 millones del 2009.
Por su parte, CiU y PP acusaron a Gomà de omitir la saturación y las listas de espera para recibir las ayudas municipales.
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