El equipamiento más destacado del parque Litoral de El Prat será el centro puntero de atención clínica, investigación y divulgación de animales marinos de la fundación CRAM (Centre de Recuperació d'Animals Marins). La entidad se trasladará, probablemente en septiembre, desde la actual sede de Premià de Mar (Maresme) a las modernas instalaciones casi acabadas construidas en una parte del recinto y de las construcciones del antiguo campo de golf. La entidad creada en 1994 ha atendido hasta el 2008 a 722 tortugas y 322 delfines entre otros animales capturados accidentalmente por pescadores o rescatados con problemas en el mar o en la costa.
Zona de la playa de El Prat donde se han derribado locales para construir restaurantes y un párking, el viernes. JULIO CARBÓ
Piscinas e instalaciones de la nueva sede del Centre de Recuperació d'Animals Marins (CRAM). JULIO CARBÓ
Párking de la playa de El Prat detrás del cual empieza el tramo de costa donde persisten edificios militares. JULIO CARBÓ
Información publicada en la página 31 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 05 de julio de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Las instalaciones iban a estrenarse en junio, pero la compleja puesta a punto de la captación de agua marina para las piscinas ha retrasado el cambio. La administración de la fundación está ya en El Prat pero no los servicios clínicos y los animales.
AGUA DIRECTA DEL MAR / Los espacios acuáticos del nuevo centro reproducirán fielmente las condiciones de los hábitats de las especies para lograr lo que los expertos llaman el efecto parcela de mar. Se creará un circuito de agua directa del mar con un generador de corriente que simulará el movimiento de las olas.
La instalación será única en Europa, según señalan sus responsables. Las obras las ha realizado el Ayuntamiento de El Prat con un presupuesto de cinco millones de euros aportados por el Ministerio de Medio Ambiente, AENA, la Generalitat y el propio consistorio dentro de las medidas de compensación por el impacto ambiental de la ampliación del aeropuerto.
Para compatibilizar la atención a los animales con la formación y la divulgación, el nuevo edificio clínico tiene un doble circuito técnico y de visitas con paredes de cristal exterior en las piscinas que permitirán la observación de los animales sin molestias para ellos por parte de las más de 12.000 personas que anualmente pasan por el CRAM.
Las tortugas, delfines o aves que se recuperan después de ser tratados y curados son reintroducidos en el mar. Los que fallecen, el 30% en el caso de las primeras y la gran mayoría, más del 95% en los segundos, serán analizados en un espacio de estudios posmórtem.