Apesar de la contundencia de las pruebas con las que el Cuerpo Nacional de la Policía (CNP) detuvo la semana pasada a José Mestre Fernández, el mayor operador logístico del puerto de Barcelona, su entorno familiar, de amigos y trabajadores defendió ayer la inocencia del empresario, y aseguró que ha sido víctima de una trampa. En su casa sabían de la reunión que mantuvo en mayo en un hotel de Barcelona con el mexicano Héctor Murillo Rivera, el representante de los clanes propietarios de la cocaína, pero sostienen que fue una colombiana amiga común la que les puso en contacto ante el interés del latinoamericano en adquirir obras de arte y plantearle un negocio relacionado con la marca de relojes Rolex.
Información publicada en la página 35 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 03 de julio de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Mestre, que la madrugada de ayer fue trasladado a la prisión Madrid 3 de Valdemoro, fue detenido la semana pasada junto a otras 14 personas, acusadas de formar parte de una organización dedicada a introducir toneladas de cocaína en España a través del puerto de Barcelona, oculta en contenedores de chatarra. La policía, la Udyco central de Madrid, investigó a un colombiano que les condujo hasta el empresario.
PATRIMONIO LÍCITO / «Ha sido un trampa que le han tendido. Y documentaremos ante el magistrado que todo el patrimonio de esta familia se ha adquirido de manera lícita y con trabajo. Ni uno solo de los cuadros, relojes, casas o vehículos ha sido adquirido de forma ilegal», explicaron a EL PERIÓDICO fuentes jurídicas vinculadas a Mestre. Su familia también es contundente en la defensa: «En más de una ocasión ha sido él quien ha comunicado a la Guardia Civil del puerto sus sospechas sobre la mercancía de algún contenedor y ha ayudado a descubrir alijos». Su letrado, José María Cánovas, ha presentado un recurso contra la prisión sin fianza alegando que ni hay riesgo de fuga ni riesgo de destrucción de pruebas y que está más que probado su arraigo familiar. También ha presentado una petición para que se levante el secreto de las actuaciones, tuteladas por el magistrado de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, quien le podría tomar declaración al detenido en los próximos días. De momento, el empresario se ha acogido a su derecho de no declarar ni ante la policía ni en el juzgado de guardia de Barcelona que decretó su ingreso en prisión sin fianza.
El juez Andreu recibirá en los próximos días el informe definitivo que redactarán los investigadores de la Udyco central de Madrid, que junto a la de Barcelona, los Greco de Galicia y el Grupo 42 de la Brigada Central de Estupefacientes se han encargado de esta investigación. Un informe en el que según fuentes consultadas queda «más que probado con conversaciones telefónicas, entre otras pruebas», que Mestre sabía que en el contenedor de chatarra que el 21 de junio llegó a la terminal del puerto que gestiona su empresa, Tercat, había dos toneladas de cocaína. «Sabemos que su familia era ajena a esa doble vida del empresario», añadieron.