Cuando todo el mundo habla del vehículo eléctrico en futuro, hay personas y empresas que prefieren centrarse en el presente, en mimar y cuidar aquello que ya está aquí. El Hotel Le Meridien, por ejemplo, un establecimiento de cinco estrellas con décadas de historia en la Rambla de Barcelona, ha obviado el camino por recorrer, largo e imprevisible, y ha decidido centrarse en lo ya resuelto. En una iniciativa pionera en la capital catalana, ha destinado dos plazas de su aparcamiento privado a los coches y las motos eléctricas, una idea que el hotel engloba en un conjunto de medidas amigas con el medio ambiente, como el reciclaje de residuos y aceites, la formación del personal en materia ecológica y la concienciación de los clientes.
Jaume Bayá, experto en movilidad sostenible y una de las personas que más dinero y tiempo ha dedicado a la promoción de estos vehículos, ha señalado esta mañana que la iniciativa privada “parece estar haciendo más por el sector que la administración pública”. A su lado, Giuseppe D¿Alessandra, director de una empresa que distribuye un elegante coche eléctrico --el Tazzari Zero-- construido en Italia, ha lamentado que el ayuntamiento hable tanto de lo que pasará mañana “cuando en el presente ya hay una oferta competitiva y un colectivo empresarial que apuesta por esta tecnología”. Lluís Gómez, director de sectores estratégicos de Barcelona Activa, también se ha acercado al Le Meridien para bautizar las dos plazas y ha podido charlar animadamente con Bayá y D¿Alessandra. Después de recordarles que la ciudad contará en el 2011 con casi 200 puntos de recarga, tanto en superficie como en aparcamientos subterráneos, ha asegurado que este sector “está muy en sus inicios” y que serán las motos “las que empezarán a verse más por las ciudades”. “Para el coche aún deberemos esperar algunos años más”, ha agregado el representante del ayuntamiento. “Sí, pero mientras tanto --ha replicado D¿Alessandra--, hay un presente que está sufriendo”.
El hotel destina a sus clientes estas dos plazas de aparcamiento de manera gratuita y no descarta abrirlas al resto de barceloneses en un futuro cercano. Incluso, por qué no, podría proponer a los ciudadanos comer en el restaurante mientras el coche o la moto también se alimentan, sin pagar un euro de más, en los bajos del recinto. Ana Miquel, jefa de relaciones públicas del Le Meridien, ejerce su puesto con absoluta vehemencia; no en vano es una de las trabajadoras que forman parte del comité de medio ambiente de la compañía. Es partidaria de introducir el ecologismo “poco a poco” y defiende, como hiciera el Capità Enciam en la la tele, que los pequeños cambios son poderosos. Ahí tienen un pequeño cambio, un símbolo de que la iniciativa privada --el Servicio Estación también ofrece un enchufe en su párking de la calle de Aragó-- está tomando la delantera a la Administración.
07/02/2012 Ocio y Cultura
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