Todavía no hay un calendario fijado para la mudanza de las alrededor de 7.000 piezas que conforman las distintas colecciones del museo militar de Montjuïc, que después de un año de estira y afloja cerrará mañana sus puertas de forma definitiva. El delegado municipal de Presidencia, Ignasi Cardelús, explicó ayer que una comisión de expertos está estudiando el destino final de las colecciones, todavía por definir. Por el momento, a partir del lunes empezarán a embalar medallas, sables y fusiles para guardarlos en dependencias municipales y del Ejército, a la espera de nueva ubicación.
Cardelús --que adelantó que mañana "se pasará" por la chocolatada popular que organiza el museo para marcharse con el mejor sabor de boca posible--, expresó su voluntad de "no dispersión de las colecciones". "Estamos trabajando para decidir qué piezas se quedarán en el recinto", apuntó. Sobre el tiempo que estas piezas permanecerán en la sombra, el delegado de Presidencia mostró su deseo de que sea un proceso "relativamente rápido", y, aunque todavía no está claro cómo acabará el reparto, Cardelús insiste en la buena predisposición del Ministerio de Defensa de ceder a la ciudad los elementos que, a pesar de ser propiedad del Ejército, ayudan a explicar la historia de Barcelona.
LA TITULARIDAD
Lo que sí está ya hecho es el inventario de las reliquias. Según explicó ayer el delegado municipal de Presidencia, de las 7.000 piezas, 2.500 son de titularidad del Ministerio de Defensa, 1.750 son del ayuntamiento y el resto pertenece a diferentes colecciones privadas. Las dimensiones --y el valor-- de las miles de piezas es de lo más dispar, de cañones a medallas.
Sobre la orientación de la futura colección que se expondrá en el reformado castillo, Cardelús recalcó que no se tratará de un museo --"la ciudad ya dispone de su museo de historia"-- sino de una sala de exposiciones que ayude a explicar la historia del recinto.
60 MILLONES DE EUROS
El ayuntamiento también ha hecho ya una aproximación del capital que necesitará para mejorar el conjunto del recinto del castillo de Montjuïc (no únicamente del museo). Calculan que será de aproximadamente 60 millones de euros. "Estamos hablando de un recinto de 11 hectáreas", justificó Cardelús.
La reforma, que habilitará la sede del nuevo centro por la paz, también incluirá salas de exposiciones en las que se mostrarán algunos de los objetos del antiguo museo, aunque con un discurso museístico totalmente diferente, como se encargó de recalcar Cardelús. "Los cañones que dominan la muralla, por ejemplo, se conservarán, ya que explican una parte de la historia del castillo", apuntó. El conjunto de la restauración, que está previsto que se alargue en el tiempo entre seis y ocho años, se hará en distintas fases y no obligará a cerrar las instalaciones, "que ya permanecerán para siempre abiertas a la ciudad".
UN LUGAR EN DECADENCIA
Según informaron ayer fuentes municipales, solo un 5% de las 600.000 personas que subieron el año pasado al recinto de castillo entraron al museo militar. El motivo de tan baja proporción hay que buscarlo en que desde que empezó la recuperación del espacio --ahora hace un año--, se puede entrar de forma gratuita a la fortificación, y la única zona que quedaba de pago era el museo militar, para el que había que comprar una entrada de tres euros.
El Ejército ha organizado tres días de puertas abiertas en la instalación, desde ayer hasta mañana, para despedirse de la ciudad. Además, tanto hoy como mañana habrá visitas panorámicas comentadas desde la terraza del castillo cada hora, desde las 12 hasta las 16 horas, y el plato fuerte será mañana a mediodía, con una chocolatada en el patio de armas amenizada por la unidad de música de la tercera subinspección general del Ejército de Tierra.