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El homenaje al escritor siciliano abre la semana del género negro

De psicópatas, terroristas, mafias y mundos en ruinas

ANNA ABELLA

Sábado, 2 de febrero del 2013

  • La pionera sueca Maj Sjöwall.

  • Dolores Redondo.

No todos estos autores estarán en BCNegra, pero sus últimos libros sí estarán estos días en las librerías.

EL CRIMEN QUE VIENE DEL FRÍO

¿Qué mejor embajadora de la generosa delegación que llega del frío que la venerable sueca Maj Sjöwall, que recogerá el jueves el Premio Carvalho? En librerías, Los terroristas, décimo y último título, de 1975, de la serie del inspector Beck, con la que Sjöwall y su marido, Per Wahlöö, fallecido ese año, se convirtieron en los padres de la novela negra nórdica. De ellos ha bebido otra sueca, Anne Holt, que presenta Lo que esconden las nubes oscuras, y dos solventes noruegas con protagonistas femeninas: Unni Lindell y Kristina Ohlsson. Esta última, analista científica de la policía secreta, aborda en Silenciadas el tráfico de refugiados en la segunda entrega de su serie de Fredrika Bergman. Lindell, en Muerte blanca, enfrenta a su agente Marian Dahle a su propio pasado y a un implacable psicópata. De Finlandia aterriza un descubrimiento: El sanador (premio Clue), donde Antti Tuomainen reflexiona sobre la pérdida del ser amado en un inquietantemente real mundo arruinado por el cambio climático, donde campa impune un terrorista ecologista. También un ecologista, aunque en este caso asesinado, aparece en Amigos hasta la muerte, segundo título de la alemana Nele Neuhaus. La verde Irlanda alumbra a dos autores infalibles, Tana French, con Faithful Place, y Benjamin Black, seudónimo negro de John Banville, con Venganza.


CATALUNYA OSCURA

La Barcelona de las mafias chinas y las bandas juveniles centra la sólida trama de Societat negra (Premi Crims de Tinta, también en castellano), del veterano Andreu Martín. También en la capital catalana transcurre Si quan et donen per mort un dia tornes, de Lluís Llort, aunque su protagonista desapareció 15 años atrás en los Sanfermines. Un escenario más rural, una Vall de Boí donde se multiplican los cadáveres en las iglesias medievales, es el que presenta el mallorquín Sebastià Bennasar en El país dels crepuscles. Y a Salt, al lado más sórdido de la inmigración, se traslada Xevi Sala en En la pell d'un mort.


SANGRE PENINSULAR

De los frondosos bosques del valle de Baztán surge, bañada en mitos vasco-navarros, un asesino de preadolescentes y una de las agradables sorpresas del 2013, El guardián invisible, brillante debut negro de la donostiarra Dolores Redondo e inicio de trilogía. Poca presentación necesitan los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro -cuyo nuevo caso, La marca del meridiano, le ha valido a Lorenzo Silva el Planeta-, la inspectora Petra Delicado -a la que Alicia Giménez Bartlett lleva de Barcelona a Roma en Nadie quiere saber- y el inspector Méndez, que se acerca a su final en Peores maneras de morir de la mano de su creador, Francisco González Ledesma. Flirtean con la novela negra más social José Luis Correa (y su detective canario Ricardo Blanco), retratando paro y miseria en Blue Christmas, y Juan Madrid a las mafias de las finanzas en Los hombres mojados no temen la lluvia (premio Unicaja). Y para maldad, la que transpira Respirar por la herida (Prix Polar Européen), del mosso Víctor del Árbol.


OTRAS LIGAS

Diversidad en francés. De un clásico -el recuperado Simenon y los casos de su Maigret- a otro indiscutible, oportuna y tristemente actual por el secuestro en una planta de gas en su país, el argelino Yasmina Khadra. La ecuación de la vida, crudo relato sobre el secuestro de dos alemanes por piratas africanos, es también un canto al continente negro. Y un debut: Frantz Delplanque, que hace entrañable al vasco protagonista de Un gramo de odio, un asesino profesional retirado en las Landas. La oscura herencia balcánica la destila el bosnio Ivica Djikic en Soñé con elefantes.

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