Tras agotar un mes de vacaciones, disfrutando de su condición de campeón de Europa, Xavi ha vuelto al trabajo con el Barcelona. Lleva una semana con Tito Vilanova --"no es un entrenador nuevo, es seminuevo", ha aclarado en París a donde ha llegado junto al equipo"--, convencido de que nada ha cambiado en el Barça. Ni tampoco en él. A sus 32 años, es una pieza clave en el juego azulgrana y de la selección. Cada verano se le pregunta lo mismo. Ahora, también. ¿Te vas a dosificar?
Y la respuesta de Xavi siempre es idéntica: "Me siento bien, tengo buenas sensaciones, jugué todos los minutos de la Eurocopa, excepto una prórroga. Quiero seguir siendo útil, no miro la edad ni los partido que llevo". O sea, si depende de Xavi y si, por supuesto, sus tendones se lo permiten, querría jugar todos los partidos posibles.
"Estoy a disposición del entrenador, espero que las lesiones me respeten, pero sigo teniendo la ilusión de ser importante, de ayudar como siempre al equipo", ha comentado el segundo capitán azulgrana, que no pierde ni un segundo en mirar su prodigiosa carrera, donde lo ha ganado todo, absolutamente todo con el Barça y con España, empeñado cómo está en seguir construyendo nuevos retos.
Del Madrid y de Mourinho, palabras diplomáticas y conciliadoras ha divulgado Xavi. "Nosotros no entendemos el fútbol de otra manera, solo nos gusta competir en el campo, no queremos guerras fuera. No queremos jugar ningún partido fuera", ha afirmado Xavi en una sala de un lujoso hotel de París, el mismo que albergó, curiosamente, a la directiva de Joan Laporta en las horas previas a la final de la Champions del 2006 ante el Arsenal de Henry. "Las palabras de Mourinho entran en la lógica y la normalidad porque quiere que estos premios individuales los gane un jugador de su equipo. Si le preguntas a Del Bosque te diría un jugador español, si le preguntas a Tito, te responderá que un jugador del Barcelona".