Después de ocho meses de convalecencia por una lesión en la tibia, David Villa tiene toda la paciencia del mundo. Le está costando entrar en el equipo y también en la selección, pero está tranquilo. "En otro equipo jugaría con normalidad, pero en el Barcelona, que es el mejor club del mundo, hay una competencia máxima y mis rivales van muy fuerte y muy rápido", ha dicho el jugador asturiano, que se ha mostrado muy orgulloso por el trato recibido. "El cariño que me han dado la gente y el club me ha parecido hasta exagerado".
Villa ha superado a la perfección la lesión. No siente ningún temor. "Nunca he tenido miedo en ese aspecto, y no es por hacerme el valiente. Cerca de mí están los mejores profesionales y todo está bien soldado y operado. No tengo ahora ese miedo y no lo he tenido cuando volvía a entrenar". El punta tiene ganas de jugar, pero no quiere recaídas absurdas. "Lo que me he perdido no va a volver y precipitarme por 10 o 15 días no sería bueno para mí ni para el equipo".
El hecho de que el club no haya fichado a ningún delantero ha animado aún más al jugador asturiano. "Es un gesto de confianza total. Así me lo ha hecho entender el club y el cuerpo técnico. No han creído oportuno reforzar la delantera porque la gente que estamos ahí estamos capacitados para hacer una buena temporada", ha concluido Villa.