Emilio Pérez de Rozas
Periodista
Tenía que ser él, solo él y nada más que él. Podríamos llenar, en efecto, un montón de folios, de webs, de periódicos, inundar las redes sociales de elogios sobre su fútbol, su potencia, su capacidad goleadora, sus piernas de acero, de mármol, su manera y estilo de convertir en gol media ocasión. Porque si algo es Cristiano Ronaldo es un futbolista impresionante. Enorme. Grandioso. Casi único.
Pero está triste. Aquel muchacho todopoderoso, que llegó a declarar que todo el mundo, o muchos, le envidiábamos porque era (supongo que seguirá siéndolo) "guapo, rico y un gran jugador", acaba de reconocer, tras ganar la Liga, la Supercopa, quedar segundo en el premio al mejor jugador europeo (empatado con Leo Messi y por detrás del gran Andrés Iniesta), ganar alrededor de 13 millones de euros anuales y ser un icono de la moda y la publicidad, que está triste.
Y lo mejor (o lo peor) es que el club, es decir, el Real Madrid sabe por qué. Pero como lo sabe y nadie lo soluciona, va y lo suelta a la salida del vestuario tras ganar, él solito (como tantas otras veces) un partido de Liga (3-0) con dos tantos suyos. Para muchos suena a pataleta de niño mimado. Si es así, peor que peor. Si es verdad, es decir, si alguien en la entidad, especialmente Florentino Pérez y/o Jose Mourinho, los dos personajes que le han perdonado a CR7 todos sus desplantes y propiciado sus caprichos, lo sabían y no lo han solucionado, es que el tema es serio. Porque, de lo contrario, Cristiano no lo sacaría a la luz pública.
Bueno, el problema, el motivo de la tristeza se desconoce. Él lo que ha hecho ha sido, como buen madridista, como buen profesional, como persona que ama al Real Madrid, lanzar la piedra y esconder la mano. Y permitir, fijo, seguro, que el parón de la competición se convierta en un tira y afloja, en un río de rumores que pueden ir desde que se quiere ir hasta que quiere más dinero (¿más?), que le paguen los impuestos, que Kaká sea titular, que Marcelo pida perdón por decir que Messi es el mejor del mundo o que Casillas merece el Balón de Oro. La tristeza, en alguien tan altivo, puede provenir de cualquier capricho no cumplido. Si es serio, el Madrid tiene un problema. Y grave.
Pero un problema que 'Mou' conoce porque nadie, nadie, puede creerse que este ataque de protagonismo mal entendido de quien ha pasado a llamarse 'Tristiano' Ronaldo se produzca sin el conocimiento de su entrenador, que lo sabe todo, todo, lo que ocurre allí dentro. Porque, insisto, si no lo sabe el 'ser superior', malo; si lo sabe y no lo ha podido solucionar y, por tanto, evitar que CR7 haga pública su tristeza, peor; si lo sabe 'Mou' y no lo frena, horrible; y si todo esto ha ocurrido sin saberlo 'The Special One', entonces que se prepare el tristón.
Pero no se preocupen, esto se arregla con diez portadas (las que restan hasta que se reanude la Liga). Ya se encargarán mis colegas de Madrid de animar a 'Tristiano', de decirle que le quieren, que le necesitan y que todo se arreglará. Como España juega partidos fáciles e Iniesta ya ha ganado, ahora toca CR7 a saco. Para que todo se arregle y se quede. Feliz, claro, muy feliz.