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La final de la Champions

Tres húngaros y unos palos

La final de Berna significó la conclusión de un ciclo para un equipo que encabezaban Kubala, Kocsis y Czibor, junto a Suárez

«Perdió el Barça creado por Helenio Herrera, que ya estaba en el Inter de Milán», recuerda Czibor hijo

El Barça jugará el sábado en Londres la séptima final de la Copa de Europa. El estreno no pudo ser peor. El 31 de mayo de 1961, el conjunto azulgrana perdió ante el Benfica en la ciudad de Berna por 3-2. La final se conoció como la de los palos cuadrados, que repelieron los balones de la delantera catalana. EL PERIÓDICO inicia una serie de seis reportajes, con testigos y protagonistas de la época, para recordar las finales disputadas en Berna, Sevilla, Londres, Atenas, París y Roma.

SERGI LÓPEZ-EGEA
BARCELONA

Lunes, 23 de mayo del 2011

Los recuerdos 8 Zoltan Czibor, hijo del histórico extremo izquierdo del Barça, muestra una foto de su padre en la final de Berna.

Cerremos los ojos e imaginémonos la escena. Zoltan Czibor hijo la cuenta como si hubiese pasado ayer mismo y han transcurrido 40 años. La recuerda tan fresca que hasta observa las gotitas de vino tinto manchando el mantel del bar de su padre. «Se ponían a gusto». Y eran tres. Tres magos del balón. Tres húngaros de oro: Laszly Kubala, Sandor Kocsis y Zoltan Czibor alrededor de una botella. Se llenaban los vasos. Comenzaban a reír y solo tenían un tema de conversación y un resentimiento eterno: «¿Por qué tuvimos que perder la final de Berna? Era lo que siempre se preguntaban. El Barça que jugó la final de la Copa de Europa de 1961 fue uno de los mejores de la historia. Creo que casi tan bueno como el actual», rememora Czibor hijo.

Nada ayudó. Eran favoritos, como casi siempre. Eran los mejores y enfrente se encontraron a un Benfica con su mejor estrella (Eusebio) lesionada y con unas porterías de palos cuadrados que una y otra vez repelían hacía afuera los balones lanzados por los delanteros azulgranas. «Mi padre marcó el 3-2. Fue uno de los mejores extremos izquierdos de todos los tiempos. Podía jugar a pierna cambiada».

Un estadio maldito

El Wankdorf-Stadion de Berna, demolido en el 2001, fue un campo maldito para los húngaros. «Los recuerdo en el bar repitiendo una y otra vez las jugadas de aquel partido. Kocsis, mi padre, todos enviaron alguna pelota a la madera. No había manera de marcar más goles. Y ellos también se quejaban de cómo perdieron en 1954, en el mismo escenario, la final de la Copa del Mundo con Hungría». Sucedió ante Alemania Federal. Czibor padre, al igual que en la final de 1961, fue el autor del segundo tanto de su equipo. La derrota ante los alemanes se produjo por idéntico resultado final: 3-2. Guarismos perversos.

«El Barça que llegó a la final de Berna fue el equipo creado por Helenio Herrera. Pero ya estaba en horas bajas. HH había dejado el club para fichar por el Inter y ninguno de los tres entrenadores que lo sustituyeron habían dotado al equipo del glamur de antes. De hecho, esa temporada solo habían conseguido un hecho brillante: eliminar al Madrid en las semifinales de la Copa de Europa. Era ya un equipo en declive. ¿Por qué? Demasiada fiesta».

La lesión de Kubala

Czibor hijo refresca la memoria mirando por Youtube las jugadas claves del partido. «Sinceramente, con un poco más de suerte, podían haber ganado. En aquel partido hubo un detalle que se guardó como si fuera un secreto de Estado. Nadie lo supo pero Kubala jugó lesionado. He vuelto a mirar las imágenes del encuentro y si te fijas observas cómo Lazsly cojea de la pierna derecha. Por eso él, que debía ser la estrella del partido, no brilló en Berna como le habría gustado». Czibor rememora los recuerdos de su padre, fallecido el 1 de septiembre de 1997, «el mismo día en que murió Lady Di». Y habla de otros detalles de la final de 1961 que han quedado olvidados. «Helenio no quiso perderse el partido. Estuvo en la tribuna. Se sentó muy cerca del banquillo azulgrana. Viajó desde Milán en coche y al final del partido se llevó a Luis Suárez, que ya había fichado por el Inter».

La derrota significó el final de un ciclo. «El equipo se descompuso y se tardó 14 años en volver a ganar una Liga, hasta la llegada de Johan Cruyff. De hecho, las tres derrotas en finales de la Copa de Europa, 1961, 1986 y 1994, han significado el final de una época».

Czibor también dejó el Barça tras perder la final, Kocsis se mantuvo en el primer equipo azulgrana hasta 1965 y Kubala aguantó otro temporada. «Los tres -explica Czibor hijo- habían obtenido la nacionalidad española por lo que se llamaba carta de naturaleza. Es decir, porque a Franco le daba la gana. Hay que recordar que los tres llegaron a España huyendo de los rojos, de la represión comunista. Mi padre y Kocsis, gracias al fútbol, habían obtenido el cargo de capitán del ejército húngaro. Puskas era el mejor y por eso Franco vio con buenos ojos que fichara por el Madrid». Por cierto, en época de supuestos villaratos, ¿qué decía Czibor de los árbitros de la época? «No se debe olvidar que no te podías quejar por la dictadura, pero en la intimidad se quejaban de las ayudas al Madrid».

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