Cada entrenador tiene su manera de trabajar. Algunos se sienten cómodos con 25 jugadores, hasta con 30. Para nosotros, sería incómodo. No es solo por un tema de convivencia, sino porque lo entendemos así. Alguien que se queda a menudo fuera de la convocatoria es imposible que tenga la misma motivación para entrenar que los otros. Todos tienen que sentirse importantes, todos saben que van a jugar. Así todos mantienen la ilusión, nadie se desconecta del equipo. No les da tiempo. Así perciben que son importantes. No se lo dices, pero lo ven. Hay que tener en cuenta que jugar en el Barça es muy difícil por ese estilo tan peculiar que tenemos. Ibrahimovic, por ejemplo, intentó que el equipo se adaptara a él y las cosas no salieron bien».
Información publicada en la página 107 de la sección de Fútbol de la edición impresa del día 28 de abril de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)