Ha vuelto Thiago. Volvió el sábado en Getafe con un partido espectacular. Una hora llena de gran fútbol, con regate, desborde, disparo y, sobre todo, atrevimiento. Y ha vuelto para quedarse después de estar cuatro meses de baja por una seria lesión en la tibia derecha.
Tan seria fue que le hizo perderse la Eurocopa con la España que fue campeona y los Juegos Olímpicos con la España que hizo el ridículo. Con Thiago en Londres habría sido distinto, sin duda.
"Estoy absolutamente recuperado, tanto física como psicológicamente. No me esperaba jugar tan bien en Getafe", ha confesado el propio centrocampista, que se había ganado previamente los elogios de Tito Vilanova.
"Thiago es un poco diferente a otros centrocampistas que tenemos. Ha crecido muchísimo, se ha hecho mucho más completo", ha empezado diciendo el técnico del Barcelona. "De su época en el fútbol base se destacaba su calidad técnica, que era un virtuoso de la pelota, pero ahora es cada vez más trabajado, más comprometido en defender, ha mejorado mucho en el juego aéreo, tiene más llegada al área, está en pleno crecimiento y tiene un margen de progresión muy largo. Es joven", ha añadido el entrenador. Tiene Thiago 21 años.
21 años, pero es un Thiago distinto. "No he tenido ningún miedo. He ganado en paciencia, he vivido cosas que no me habría gustado vivir como ver a mis compañeros jugar a través de la televisión. Todo eso te hace madurar porque piensas en el momento en que debes parar y no lo hiciste".
Se refería, tal vez, a finales de febrero cuando notó las primeras molestias en la tibia derecha. "Paré en el momento justo luego y lo hice bien. No me arrepiento de nada, puedo considerar que he madurado", ha acabado el mismo centrocampista. Paró tras la final de Copa (26 de mayo) en el Calderón ante el Athletic (jugó apenas cuatro minutos) y cuatro meses después retornó Thiago a lo grande en Getafe.