Sandro Rosell no para. El sábado presidía la asamblea de compromisarios del Barcelona en la que se debatió realizar un referéndum para aprobar que se debe hacer con el Camp Nou. Si reformarlo, construir uno nuevo o no hacer nada, tan solo con leves mejoras. Después, el presidente azulgrana acudió, ya con el partido empezado (se perdió la primera parte completa), al palco del estadio para ver el Barça-Granada. Y hoy ha volado a Nueva York con una densa agenda de actos solidarios en la ciudad norteamericana. Rosell va acompañado por Javier Faus, el vicepresidente económico azulgrana, Ramón Pont, que es vicepresidente de la Fundación del Barça también, y Antoni Rossich, el director general del club.
Para empezar, la delegación azulgrana tiene una cita con Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de desarrollo, después cena en la peña azulgrana, a la que ha sido invitado, entre otros, el extécnico Pep Guardiola, Rafa Márquez y Thierry Henry. Pero no se sabe si Guardiola estará porque ha sido invitado por Chema Olázabal, capitán del equipo del equipo europeo de golf de la Ryder, a viajar a Chicago para asistir al duelo con los norteamericanos.
Para mañana, Rosell tiene una cita con Anthony Lake, director ejecutivo de Unicef, por la tarde un encuentro con Bill Gates para debatir asuntos sobre la fundación contra la polio, luego se reunirá también con Rafa Márquez para asuntos de su fundación y el jueves participará en la sesión dedicada a la poliomielitis de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Y para concluir su apretada agenda norteamericana, la delegación del Barça viajará a Nike para una última reunión.