Tal día como hoy, hace ocho años, el 16 de octubre del 2004, Leo Messi aparecía en la montaña olímpica de Montjüic para debutar en la Liga con el Barcelona. Apenas fueron ocho minutos los que dio Frank Rijkaard. Entró por Deco, uno de los que tutelaron su espectacular irrupción en la elite. Tenía entonces 17 años. Ahora, ocho años después, Messi es el mejor del mundo, lo ha ganado todo con el Barcelona, tiene todos los trofeos posibles a nivel individual (suma tres Balones de Oro consecutivos), pero le falta algo. Antes le faltaban más cosas. Ahora solo una: ganar el Mundial con Argentina.
Debut oficial de Leo Messi con el Barça, el 16 de octubre del 2004. BARÇA TV
Antes, a Messi le faltaba, por ejemplo, el reconocimiento de su país. Ahora, con el brazalete de capitán en su brazo, ha obtenido el respaldo de todo el país desde la llegada de Alejandro Sabella, el nuevo técnico argentino. Hoy juega ante Chile en partido clasificatorio para el Mundial 2014 de Brasil donde le aguarda el último desafío al delantero argentino. Pero en el camino, tras caer brusca y dramáticamente eliminado del Mundial 2010 con una dolorosa goleada ante Alemania, Messi ha ido construyendo su relato. No solo en el Camp Nou donde es un mito sino en su país donde ahora sí se le reconoce como lo que es desde hace mucho tiempo: el mejor futbolista del mundo.
Hasta ahora, Messi solo llevaba 17 goles en 61 partidos con la selección, pero llegó Sabella, que no solo le dio el brazalete de capitán sino un equipo construido a su alrededor, y la estrella azulgrana suma 13 goles en 13 encuentros, algo que nunca había pasado con Argentina.