Nadie ha buscado, de momento, el interruptor de la alarma. Es más, no se sabe dónde está. Ni si hay. Lo que sí es cierto y suena bien oírselo decir a Tito Vilanova es que del partido del Bernabéu hay que hacer autocrítica y sacar consecuencias positivas. Pese a que el técnico azulgrana, en sus apenas 18 minutos de conferencia de prensa previa al choque de mañana ante el Valencia, insistió en que el césped estaba seco es, evidente, que en su interior sabe, piensa, ha repasado y analizado todo lo que ocurrió en la vuelta de la Supercopa. Y, probablemente, para los técnicos esos sean los partidos de los que se sacan más lecturas. En ello confía buena parte de la hinchada culé, que espera, ansia y desea que todos hayan aprendido la lección.
Y, por supuesto, no solo el entrenador y su equipo de trabajo. También los jugadores, las estrellas, los que hacen ganar los partidos. La frase pronunciada al término del partido por Xavi Hernández, el auténtico líder de esta plantilla, su 'cerebro', su pensador, la estrella que aglutina todo lo que es y cómo juega el Barça, es realmente preocupante, por extraña, por nueva, por desconocida, por olvidada desde los tiempos de la autocomplacencia. ¿La recuerda?, sí, claro: "Entramos un poco fríos y lo acabamos pagando".
¡Ojo! Era el Real Madrid, rival eterno, clásico, le tenían ganas, les tenían ganas, contaban solo con un 3-2 de renta, era el Bernabéu ¡qué caray!, la primera final, la primera posibilidad de ganar un título y entraron "un poco fríos". Da que pensar, desde luego. Vilanova ha añadido hoy alguna preocupación más, nada que no se pueda corregir, pero que ha de tenerse en cuenta y, por supuesto, formar parte de la autocrítica que, se supone, ha hecho ese vestuario glorioso y triunfal. "Nos desconcentramos... hacía tiempo que no vivíamos una situación de este tipo... se convirtió en un partido de alto riesgo... intentaremos mejorar".
La sensación de que el tropiezo ha llegado en buen momento es evidente. Cómo la preocupación de que los retoques que está implantando Vilanova en su equipo, en sus esquemas, en sus alineaciones, al igual que las rotaciones, han de hacerse sin perder, imperativo insalvable para un grande. Nada que la mejor plantilla del mundo no pueda hacer. Nada que un técnico que los conoce mejor que nadie, no pueda solucionar. Nada que un once, en el que están, cinco de los diez mejores jugadores del mundo, no pueda llevar a la practica. ¡Felicidades don Andrés!
Si esa derrota, que pudo salvarse en los últimos minutos de no aparecer 'san Iker', ha servido para que técnico y vestuario hagan autocrítica de la buena, de la interna, de la verdad, de la silenciosa, de espaldas al público, habrá valido la pena. Porque cosas negativas hubo en los dos choques con el Madrid y, probablemente, no todas ellas se puedan solucionar, de golpe, mañana ante el Valencia. Porque las enseñanzas han de servir para toda la vida, no para una noche.
Esperemos que, aunque ya no hace tanto calor y ha empezado a bajar la temperatura ambiente, eso de entrar "un poco fríos" haya pasado a mejor vida.