Las cenizas de Sandor Kocsis ya descansan en la basílica de San Esteban en Budapest, junto a Ferenc Puskas, los más grandes jugadores de aquella selección húngara, denominada el equipo de oro, que encandiló en los años 50 y 60. Kocsis jugó 68 partidos y marcó 75 goles con Hungría, que practicó un fútbol espectacular -estuvo 32 partidos invicto- y que perdió en la final del Mundial-54 ante Alemania por 3-2. Kocsis llegó al Barça en 1958. Jugó 75 partidos y marcó 42 goles. El delantero logró dos Ligas, dos Copas, y una Copa de Ferias. Medía 1,77 metros, pero muy pocos jugadores han logrado rematar de cabeza tan bien como él.
La urna con las cenizas, exhumadas el pasado 25 de junio en el cementerio de Montjuïc, ya descansan en Budapest tras un sentido homenaje del fútbol húngaro. El Barça ha estado presente con una nutrida representación, encabezada por su presidente Sandro Rosell, acompañado entre otros por Charly Rexach, José Maria Fusté, Luis Suárez y el senador de CiU, Josep Maldonado, presidente de la Penya Azulgrana de Comarruga, donde posee un auténtico museo de Kocsis. El delantero del Barça descansa ya entre los genios de aquella generación de futbolistas que encandiló a Europa, una selección encabezada por Puskas, Kocsis, Hidegkuti, Czibor, Bozsik, Szusza o Toth.