«Yo fui escogido, cualquier otro podría haber sido el entrenador del Barça, pero me escogieron a mí, el mérito es de las personas que me escogieron (...) Yo solo tengo una cosa que me imputo: amo mi oficio, tengo pasión por él, creedme... Al final todo acaba en un instante, un momento que me gustaría compartir: un día o dos antes de cada partido, me voy al sótano del Camp Nou, allí hay un despachito, me encierro y empiezo a ver DVD del equipo rival hasta que llega un momento acojonante, fantástico, que da sentido a mi profesión. Soy entrenador por este instante, cuando digo: Ya lo tenemos, mañana ganamos (...)
Información publicada en la página 105 de la sección de Fútbol de la edición impresa del día 28 de abril de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Lo que soy como persona me lo ha dado el deporte. Me ha enseñado lo que es ganar y celebrarlo con moderación, me ha enseñado lo que es perder, he aprendido que un entrenador decida que yo no juego porque él piensa por todos y yo solo por mí, he aprendido que un compañero es mejor que yo y se merece jugar, he aprendido que los reproches y las excusas no sirven de nada, que cuando ganas es responsabilidad tuya y cuando pierdes, también. Y solo decir que si nos levantamos bien temprano y no hay reproches ni excusas, y nos ponemos a trabajar, creedme que somos un país imparable».