París ha asistido a un bonito espectáculo. Y no del equipo local, el Paris Saint Germain, que se presentaba ante su hinchada, sino del Barça. Tan llamativo como el equipaje suplente que exhibía ha sido el juego de los azulgranas, que apenas han dejado tocar el balón a los locales. Ibrahimovic, el nuevo gran ídolo del Parque de los Príncipes, ha pasado desapercibido.
No era el Barça titular que se verá en la Liga y en la Champions, pero es el mismo. Juega igual. Se ha adueñado de la pelota y se ha puesto a trenzar pases y más pases, sometiendo a un dominio tiránico al PSG. Rafinha ha abierto el marcador en el minuto 7, para hacer justicia a los méritos contraídos por cada uno de los equipos, y luego Messi ha ampliado el marcador gracias a un penalti forzado por Alexis que no ha existido. Ibrahimovic solo ha dado señales de vida al ejecutar otra pena máxima poco después.
Vilanova ha alineado a un equipo formado por Valdés en la portería; Alves, Puyol -reaparecía desde el mes de mayo cuando fue operado-, Mascherano y el joven Planas de lateral izquierdo; Sergi Roberto, Busquets y Rafinha, con Alexis y Afellay en los extremos y Messi moviéndose a placer por todo el frente de ataque. El argentino es el gran aglutinador del juego.
Tras el descanso, Vilanova ha introducido cuatro cambios: Pinto por Valdés, Montoya por Planas, Bartra por Puyol y Jonathan dos Santos por Busquets. Con el 1-2 se ha producido otro carrusel de cambios. Han entrado Piqué, Cesc, Xavi, Iniesta y Pedro y se han retirado Mascherano, Sergi Roberto, Rafinha, Afellay y Alexis.
El duelo ha vivido sus momentos más emotivo con la aparición de Eric Abidal. Vestido de calle, con una corbata, ha sido ovacionado por el público que ha llenado el estadio y ha hecho el saque de honor.