Llegó al Barça hace dos años sin hacer ruido. Y renunciando a una parte de su salario para que se le abrieran las puertas del Camp Nou. Desde entonces, y tras un breve período de integración. Javier Mascherano se ha convertido en una de las grandes referencias del Barça. Vino del Liverpool para ser el "suplente", es una definición suya, de Sergio Busquets en la posición de medio centro defensivo y, al final, se ha convertido en un central de lujo para Pep Guardiola, el técnico que lo ha reciclado.
Ahora, dos años más tarde, transformado en uno de los pilares defensivos, el club ha querido retribuirle ese excelente rendimiento que ha tenido en las dos últimas temporadas. "Venir al Barça ha sido una de las mejores decisiones de mi vida. Cuando lo hice, no era pensando en que algún día me tenían que devolver algo", ha comentado siempre el jugador argentino. Pero el Barça sí que lo ha hecho ofreciéndole una ampliación de contrato hasta el 2016. Tras el entrenamiento matinal, Mascherano ha puesto su firma a ese nuevo contrato que amplía también su cláusula, que pasa a ser ahora de 100 millones de euros.
Mascherano ha firmado en las oficinas del club acompañado de su representante y en presencia de Sandro Rosell, el presidente azulgrana, Josep María Bartomeu, el vicepresidente deportivo, y Andoni Zubizarreta, el director deportivo del club.