Del Barça se sabía desde hacía cuatro años que era, como lo definió el propio Bielsa, «un equipo contracultural». Lo que no se podía imaginar es que en la última noche que iban a compartir juntos, dejaría una lección de esa revolución que ha trasladado al fútbol. Nada será igual ya. Se va Guardiola, pero el legado que proporciona a este deporte va mucho más de los 14 títulos que ha besado. Basta recordar lo que sucedió en el Calderón cuando los delanteros (Alexis y Pedro) eran los primeros defensas, en realidad los verdaderos defensas.
Información publicada en la página 106 de la sección de Fútbol de la edición impresa del día 26 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
A ellos les correspondía robar la pelota, pelear para desestabilizar a la tierna zaga del Athletic. Lo que no se había visto esta temporada con tanta intensidad era como los centrales (Piqué pareció Piquenbauer y Mascherano ya no es el Jefe sino «el puto amo» que diría Guardiola) dividirían al rival con unas incorporaciones más propias de los delanteros que de los zagueros. Ahí, justo ahí, el Barça empezó a ganar la final aprovechando la valentía ofensiva de Piqué, solo cometió dos errores (el penalti sobre Llorente y un mal pase a Xavi), en el mejor partido de la temporada y el desparpajo de Mascherano transformado en un cuchillo que rasgó al Athletic y, al mismo tiempo, en un interior que cruzó con oficio y tino hasta el centro del campo.
AVENTURERO GERARD / No terminó ese revolucionario partido de Piqué que cabalgó, con criterio y mucha astucia, hasta pisar el área de Gorka en una decisión táctica que, con el paso del tiempo, será estudiada como una de las últimas lecciones que dejó el Barça de Guardiola. Los delanteros eran defensas. Los defensas eran delanteros. Y ahí en medio, dos pequeños genios (Xavi e Iniesta) pasándose el baló como si estuvieran en el jardín de su casa.