Apenas un cuarto de hora bastó para comprobar que el Barça tiene el mismo hambre de siempre (Pedro se comía la hierba), que posee la eternamagia del genio (Messi liquidó con dos soberbios goles, uno derribando defensas con un regate increíble) y que es, sea con Guardiola durante cuatro años o con Tito ahora, el dueño de la pelota. En un cuarto de hora, tres goles, un viejo defecto defensivo (ese tanto de la Real llegó, como ya es costumbre, a la espalda de Alves) y una motivación extrema con un Barça reconocible en todas sus líneas. No existe mayor elogio para Tito que comprobar que todo sigue igual. Y hasta Villa regresó con un emotivo gol.
Un irrenunciable 4-3-3, con extremos pegados a la cal (el atrevido Tello por la banda izquierda y el ambicioso Pedro irrumpiendo por la derecha), de tal manera que el campo se hacía demasiado grande para la ordenada Real. Ordenada en la pizarra. Cuando se percató del tsunami que se le vino encima, ya había encajado tres goles,dos de la estrella (Messi) y uno, el primero de una sofocante noche de calor, obra de Puyol. Sacó Xavi de esquina y cabeceó el capitán para jolgorio del Camp Nou. Una jugada made in Tito. Un guiño, quizá, del destino.
Primero empezó coreando el nombre de Puyi, después el de Messi, insaciable como siempre, en su primer tanto con un detalle estelar y en el segundo, con un punterazo, que dignificó el mal centro de Tello. Tal vez, lo único malo que debió hacer el joven extremo, ese que sacó Guardiola del Mini, a quien Tito quien tiene tanta fe que lo puso el primer día para airear el ataque del Barça. Con los extremos alejados, el radio de influencia de Messi es mucho más amplio y los defensas de la Real fueron incapaces de encontrarlos, ni siquiera los detectaron con un radar. A través de la pelota, tocando con calma, inteligencia (ahí estaba Xavi de maestro sin noticias de sus tendones), disfrutando Sergio Busquets de su galáctico control del espacio y del tiempo, mientras Cesc, en la posición de interior izquierdo, aún no ha aprendido los apuntes del libro del software. Así, con los extremos tocándose (centró Tello, remató Pedro en el fantástico 4-1 tras una gran jugada colectiva de todo el equipo uniéndose con el balón), el Barça se gustó.
Con el partido resuelto desde el primer cuarto de hora, Tito hizo exhibición del lujoso banquillo que tenía. Sacó a Piqué, que se animó con un taconazo al primer toque en el área vasca a Pedro, por Puyol, colocó a Iniesta por Cesc y, al final, apareció Villa supliendo a un gran Pedro. Jaleado por la gente, en sus dos primeras acciones dejó también dos taconazos de fe, peleando contra los ocho meses de soledad por esa tibia fracturada. En la noche en que el Barça montó una hermosa y emocionada fiesta para recibir a Tito, Iniesta quiso que el Guaje fuera la estrella más especial.
Ficha técnica:
5 - Barcelona: Valdés, Alves, Mascherano, Puyol (Piqué, min.51), Jordi Alba, Sergio Busquets, Xavi, Cesc (Iniesta, min.58), Pedro (Villa, min.75), Messi y Tello.
1 - Real Sociedad: Bravo; Estrada, Ansotegi, Mikel, De la Bella; Markel, Elustondo (Vela, min.64), Illarramendi (Ros, min.77); Xabi Prieto, Griezmann y Chory Castro (José Ángel, min.78).
Goles: 1-0: min.4, Puyol. 1-1: min.9, Chory Castro. 2-1: min.11, Messi. 3-1: min.15, Messi. 4-1: min.41, Pedro. 5-1: min.84, Villa.
Árbitro: González González (Colegio castellano-leonés). Mostró cartulina amarilla a Xabi Prieto (min.34), Mascherano (min.39), De la Bella (min.71), Ansotegi (min.83) y Villa (min.85).
Incidencias: Partido de la primera jornada de Primera División disputado en el Camp Nou ante 57.721 espectadores.