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LA ACTUALIDAD AZULGRANA

El Barça arrolla al Levante con once de la casa (0-4)

Los goles de Messi (2), Iniesta y Cesc alejan al equipo azulgrana a 11 puntos del Madrid

Lunes, 26 de noviembre del 2012 - 10:56h. Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
JOAN DOMÈNECH / VALENCIA

El día en que Catalunya se ha alejado de España, al votar lo que ha votado, el Barça también se ha alejado del Madrid a una distancia jamás vista sin que hubiera acabado el mes de noviembre. Los catalanes han expresado su derecho a decidir y Tito Vilanova, depositada la papeleta en la urna en Barcelona antes de partir, decidió una alineación con 10 canteranos, que antes del cuarto de hora ya eran 11: la alineación al completo confeccionada en casa. Y con once de La Masia, el Barça se ha alejado a 11 puntos del Madrid. Expresado el sentimiento y el pensamiento del Camp Nou, algo de lo que había pocas dudas, con cuatro goles que certificaron el abismo separador entre el líder y el último campeón, entró Adriano por Alba, devolviendo la composición inicial antes de que Montoya sustituyera al lesionado Alves.

Iniesta se marcha de Iborra. EFE / JUAN CARLOS CÁRDENAS

Justo en el mismo lugar donde hubo hace dos semanas un lodazal en el que se enfangó (más) el Madrid, aun ganando, amaneció este domingo un jardín, delicadamente regado por Iniesta. Donde corrió la sangre con David Navarro hiriendo a Cristiano, han brotado las sonrisas al ver la imaginación de Messi, inalcanzable en velocidad. Donde crujieron los tacos y volaron manos y puños, han atronado los aplausos. Para el Levante por aguantar el primer tiempo y para un Barça familiar en colores y apreciado en un estadio donde ha cantado dos alirones en las últimas siete temporadas.

El córner canta "campeones"

El tercero lo ha empezado a entonar este domingo ¿el córner que concentraba a los aficionados culés ha cantado «campeones, campeones»¿ en una fiesta completa, con Messi marcando su cuarto doblete consecutivo, con Iniesta participando en tres tantos y anotando uno de esos trallazos que se saca de tanto en tanto y con Valdés parando un penalti. El tercero en contra que pitan al Barça, que solo se ha beneficiado de uno.

Si Vilanova apostó por 10 futbolistas que habían jugado en Moscú, sellando la clasificación a octavos de la Champions, sin rotaciones, el Levante apostó por 10 que se habían enfrentado al Madrid. Tito cambió un central (Puyol por Mascherano) y Juan Ignacio Martínez, al lateral derecho (Lell por Pedro López); el Barça no varió, y el Levante, en cambio, nada se asemejó al equipo que cayó ante los blancos en su peculiaridad más acusada aquel día: no pegó nada. ¿Porque no pudo o porque no quiso? Cuatro faltas se repartieron los dos equipos en un primer tiempo exquisito ¿Pedro golpeó a Juanfran y no al revés¿, mientras el reloj no apremiaba.

Fruta madura

Nadie tuvo prisa. A los locales les despidieron con una ovación en el medio tiempo como si estuvieran protagonizando una hombrada, tal que mantener el 0-0 fuera una misión de resistencia a la que se habían consagrado sin mayores aspiraciones. Los culés no sintieron ninguna presión, conocida la derrota del Madrid, y mientras no empiecen a contemplar seriamente la opción del Atlético, y se pusieron a jugar con la idea de que la fruta caería por madura.

Cayó. Por la persistencia visitante, ese verbo que todavía se conjuga en el equipo tras la marcha de su antiguo líder, y porque el Levante ha jugado con fuego al rezagarse tanto. Dos líneas plantó en la frontal del área, con Martins desplazado a una isla desierta con la ingrata compañía de Puyol. Esa doble red fue, en realidad, una cárcel porque toda la tropa barcelonista encerró al cuadro local. Un asedio que duraría lo que tardase en verse el primer gol.

La escapada de Ballesteros

Salió un instante Ballesteros del penal y por ahí se coló Messi una vez para saludar a Munúa con un sombrero. Y otra. Y se atrevió Iniesta, hasta entonces en labores de asistente, hasta convertir el estadio en una fiesta de paz y concordia de esos pequeñitos, incapaces de matar una mosca, pero de picoteo letal. Esa elegante forma de matar, tan alejada de las maneras de David Navarro, que no ha sentido ni la tentación de descargar su frustración. ¿Por qué?

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