A Tito Vilanova, el entrenador del Barcelona, se le cae un defensa cada partido. En Lisboa, cayó Carles Puyol y estará dos meses de baja. En el clásico, cayó Dani Alves y estará tres semanas de baja, aunque tiene, eso sí, el colchón de que no hay Liga hasta dentro de 15 días. Con el defensa brasileño, ha pasado algo curioso. En cada clásico ha tenido un problema físico. En la vuelta de la Supercopa, partido disputado en el Bernabéu, sufrió un percance en el calentamiento y obligó a Tito a colocar a Adriano, que terminó siendo expulsado por lo que debió jugar Montoya.
Ayer, en el clásico, Alves notó molestias en su pierna izquierda, por lo que tuvo que pedir el cambio (m. 27). Y volvió a entrar Montoya, que completó un gran partido con esa "pachorra", según Tito, que define a los jóvenes de la cantera. "Salió sin calentar casi y se tuvo que enfrentar a Cristiano, a otros jugadores el ambiente del estadio le habría impresionado", ha asegurado el técnico. Pero Montoya no se amilanó. Alves, ahora, no podrá viajar con su selección, Brasil, porque debe quedarse en Barcelona completando el período de recuperación.
Ha padecido, según los médicos del Barcelona, "una lesión muscular de grado 1 en el bíceps femoral de la pierna izquierda", por lo que estará, al menos, 21 días de baja. Tan solo Mascherano se ha librado de las lesiones en la zona defensiva. Alves está ahora en la enfermería, como Piqué, que trabajó para llegar a tiempo, pero no lo logró porque tenía aún dolor en el pie izquierdo, como Puyol, como Jordi Alba en su momento con gripe, y como Abidal, a quien sus compañeros esperan ver de nuevo sobre los terrenos de juego dentro de uno o dos meses. Incluso Adriano, con molestias musculares, se había perdido el duelo con el Sevilla.