El Arc del Triomf nunca había hecho tanto honor a su nombre. Más de 35.000 culés se congregaron en el paseo de Lluís Companys para seguir la retransmisión de la final en la pantalla gigante habilitada y continuar en la fiesta posterior que, por un día, no se celebró en la plaza de Catalunya. El corazón de Barcelona, que había acogido las nueve anteriores celebraciones de títulos de la era Guardiola, siguió latiendo al ritmo de los indignados del 15-M.
Información publicada en la página 519 de la sección de Fútbol de la edición impresa del día 29 de mayo de 2011 VER ARCHIVO (.PDF)
Mientras los acampados continuaban su silenciosa y pacífica protesta, recuperada la calma tras la tempestuosa operación limpieza del viernes, a escasos metros la fiesta se desbordaba una vez más. Era la quinta vez en menos de dos meses en la que los culés tomaban Canaletes para honrar a un equipo con una sed insaciable de títulos.
Después de ver cómo Abidal levantaba la orejuda muchos enfilaron hacia la fuente sagrada del barcelonismo que, en cuestión de minutos, se puso a reventar (unas 46.000 personas).y unos 300 radicales provocaron altercados con la policía, que realizó 20 detenciones. Los culés no se cansan de celebrar triunfos. Más petardos y bengalas que nunca, batucadas, congas y cánticos de «Sí, sí, sí, la cuarta ya está aquí» y el ya mítico «Por qué, por qué» de Jose Mourinho a los que siguen sin entender a qué se debe el dominio de los azulgranas desde la llegada de Guardiola.
El entrenador azulgrana y Mou volvieron a ser, junto a Leo Messi, los más mencionados, aunque Abidal fue uno de los más aclamados en una fiesta en la que se vio desfilar a clones de Villa y Guti.
CIBELES, OTRA VEZ AZULGRANA / La jarana también se alargó hasta altas horas de la noche en las principales plazas de Catalunya y también en una Cibeles que, en el último mes y medio, ha tenido más visitas azulgranas que blancas.
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