El alcalde Xavier García Albiol perderá privisiblemente el lunes en el pleno del Ayuntamiento de Badalona una votación estéticamente muy llamativa aunque de nulas consecuencias en la práctica. El grupo de ICV-EUiA reclama en una moción que, a la vista de que García Albiol terminará por sentarse en el banquillo de los acusados por los panfletos presuntamente xenófobos que repartió durante la campaña electoral, debería dimitir de su cargo porque se trata de "un delito muy grave". El PSC apoyará la moción. CiU se abstendrá
El alcalde del PP perdería así la votación. Es obvio que no dimitirá, pero en cierto modo es un aviso de que lo que le queda a García Albiol para el resto de la legislatura es una travesía del Ártico sin trineos, en parte porque las relaciones entre CiU y el PP en el conjunto de Catalunya tienden a la congelación. De hecho, el presidente del grupo municipal de CiU, Ferran Falcó, ni siquiera descarta ya que García Albiol no complete los cuatro años de mandato.
El dirigente del PP se sentará en el banquillo porque así lo ha ordenado la Audiencia de Barcelona. Inicialmente, una jueza de Badalona archivó el caso porque consideró que la libertad de expresión amparaba las opiniones que defendía García Albiol sobre los gitanos de origen rumano de la ciudad, pero los magistrados de la Audiencia de Barcelona rectificaron el archivo de la causa con el argumento de que era obvio que el alcalde fomentaba la discriminación. Eso sucedió el pasado 13 de septiembre, así que en el primer pleno municipal celebrado desde entonces se abordará la cuestión.
La moción será simbólica. Primero, porque nada obliga a García Albiol a satisfacer la petición de la mayoría. Y segundo, porque subrayará su soledad. CiU, que en algunos plenos anteriores ha respaldado en votaciones cruciales al PP, se abstendrá. Falcó pide que nadie intente sacar la conclusión equivocada de que eso es el eco del cambio de rumbo político que se ha producido en las últimas semanas en Catalunya. El evidente divorcio entre CiU y PP en el Parlament, asegura Falcó, en nada le influye a la hora de tomar mayor o menor distancia con respecto a García Albiol. En defensa de su afirmación, recuerda que tras las últimas elecciones municipales se dio por hecho que Barcelona y Badalona formarían parte de un mismo paquete de negociación, y al final quedó claro que no era así.
El dirigente de CiU, en definitiva, se abstendrá. En su opinión, la moción de ICV es "infantil" por una parte y, por otra, tal vez contraproducente, pues cada vez que García Albiol es presentado como el terror de la inmigración se acrecenta su figura política entre sus partidarios.
"Lo que es es un mal gestor", avisa Falcó. En breve ¿añade¿ CiU evaluará cuál es el balance de su labor como alcalde, y si el suspenso es la nota que se merece, el jefe de filas convergentes plantea que tal vez PSC e ICV-EUiA deberían dejar de presentar mociones intrascendentes y evaluar si hay opciones de darle la vuelta como un calcetín a la alcaldía. Eso sería una moción de censura