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¿Qué debemos controlar para pasar la ITV?

Te damos los consejos necesarios para que pases la Inspección Técnica de Vehículos con éxito.

Vehículo pasando la ITV
Vehículo pasando la ITV | AGENCIAS

El primer consejo que debes tener en cuenta es, sin duda, acordarte de pasar la ITV antes de la fecha en la que te caduque la actual. Ten en cuenta que en la mayoría de las estaciones ITV no dan cita instantáneamente, por lo que sería interesante que pidieras cita con antelación a la fecha de caducidad. Una vez has pedido cita, ya puedes poner a punto tu vehículo con la intención de pasar la inspección ya que, en caso contrario, no podrás circular. Además, recuerda que si te pillan conduciendo con la ITV caducadate puede caer una multa de hasta 200 euros. Y no solo se trata del tema económico, sino que además puede resultar muy peligroso tanto para nosotros mismos como para el resto de usuarios de la vía.

Pero, ¿qué debemos hacer exactamente para que pasar la ITV sin problemas? Lo primero que tenemos que hacer es asegurarnos de tener todos los papeles que nos piden en la inspección en regla. La ficha técnica y el permiso de circulación son los dos documentos que no te pueden faltar bajo ningún concepto. Tampoco está de más que lleves contigo el recibo del seguro del vehículo. Aunque actualmente las estaciones disponen del acceso necesario para comprobar si tienes en regla este último documento, nunca está de más llevarlo.

En cuanto al vehículo, hay unos cuantos puntos principales que se revisarán en la inspección, por lo que ya puedes ponerlos a punto para no encontrarte con ninguna sorpresa a la hora de pasar la ITV.

Carrocería. No debes preocuparte si tu coche tiene ciertas abolladuras o pequeños golpes. Lo realmente alarmante es que estos golpes impidan que las puertas se abran y se cierren con normalidad o que influyan en la correcta visibilidad de alguna manera.

Frenos. El buen estado de los frenos es esencial para pasar la ITV. Debes comprobar que los discos y las pastillas no presenten un desgaste importante que puedan afectar al sistema de frenado. También deberías asegurarte de que el pedal de freno funciona correctamente.

Iluminación. Todas y cada una de las luces de tu vehículo deben funcionar a la perfección, tanto las de posición, como las de carretera y las antiniebla, pasando por los intermitentes.

Neumáticos. Tal y como explican en la autoescuela, es obligatorio que la profundidad del dibujo de los neumáticos no sea inferior a 1,6 milímetros. Además, tampoco pueden haber zonas de la rueda que presenten un desgaste fuera de lo normal, las llantas no pueden presentar roturas, ni puede faltar ningún tornillo o tuerca en los neumáticos.

Matrícula. La matrícula debe estar bien sujeta, no puede tener números borrosos, no puede estar doblada y nada debe impedir su correcta visibilidad.

Retrovisores. Los retrovisores, de la misma manera que la matrícula, deben estar bien sujetos al vehículo. Tampoco pueden estar rotos, ya que se consideran elementos fundamentales para la seguridad.

Bocina. La bocina del vehículo ha de funcionar a la perfección, pues es un importante elemento de seguridad, también.

Limpiaparabrisas. El limpiaparabrisas debe encontrarse en buen estado y debe haber líquido de lavado en el depósito.

Cinturones de seguridad. En la inspección, comprobarán que todos los cinturones se bloqueen con normalidad, de la misma manera que lo harán con el sistema de retención para niños -si lleva-.

Análisis de gases. Se comprobará que los valores de contaminación sean los correctos. Aunque sea difícil que prepares este punto en casa, pues es necesario un analizador de gases, siempre puedes inspeccionar los bajos del coche en busca de manchas negras, indicadoras de que algo no funciona demasiado bien.