Competición

Silvretta E-Rallye:

Silvretta E-Rallye: Una nueva generación de rallyes

El alemán Hans-Joachim Stuck se impuso con brillantez en el Silvretta E-Rally a los mandos de un Volkswagen E-Golf,

Silvretta Classic Rallye Montafon 2017,
Silvretta Classic Rallye Montafon 2017. | motor
@F1Viaplana

Quien tuvo retuvo. Está claro. El alemán Hans-Joachim Stuck, que ganó en 1986 y 1987 las 24 Horas de Le Mans con Porsche y que participó a lo largo de su carrera en 81 grandes premios de Fórmula 1 entre 1974 y 1979, se impuso con brillantez en el Silvretta E-Rally a los mandos de un Volkswagen E-Golf, una prueba que reunió a dos decenas de vehículos y que se disputó en el marco incomparable de Los Alpes austríacos y con sede en Schruns.

La quinta edición de esta prueba para vehículos eléctricos, que se hace dentro del marco de un rallye de clásicos del mismo nombre y que reunió a 203 vehículos a cual más interesante, fue un éxito. La prueba destinada a los eléctricos contó con 20 coches en la salida, unos vehículos tan espectaculares como tres Tesla, BMW i3 y i8, VW E-Golf, Opel Ampera-e, Hyundai Ioniq, Nissan Leaf, Kia Soul, Lexus RH 450h, Mercedes-Benz E350e y seis Smart, entre los que figuraba el Forfour que conducía el que les escribe estas líneas. Por número de coches y por el nivel de los vehículos inscritos convierten el escenario del Silvretta E-Rallye en una de las competiciones de coches de estas características más interesante que podemos encontrar en estos momentos.

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El Smart Fourfour en plena acción | MOTOR

En un marco incomparable como son los Alpes austriacos, con dos días soleados y con temperaturas que superaban los 30º, la prueba fue un éxito. El Silvretta E-Rally, que está patrocinado por Mercedes-Benz, es una prueba que aúna velocidad además de eficiencia y donde los participantes tenían que recorrer los casi 300 kilómetros del recorrido –en dos etapas- dentro de los límites de tiempo que marca la prueba y tratando de clavar los tiempos en cada una de las especiales que figuraban, cinco el jueves y cuatro el viernes.

El principal objetivo es alcanzar la meta, que no es fácil porque tienes que ir jugando con la carga y recarga del vehículo, sobre todo en los pequeños Smart que tienen menos autonomía, con lo que estás todo el día pendiente de ello. Las velocidades, como se pueden imaginar, sin tratarse de pruebas de consumo, son muy bajas, ya que cuanta más velocidad mayor gasto de energía y debo reconocer que nunca había tenido la sensación de ‘ahorrar’ más que en estas espectaculares carreteras por las que transcurría el rallye.

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Uno de los momentos de la prueba con nuestro Smart | MOTOR

El vencedor fue Hans-Joachim Stuck, que dominó con autoridad a los mandos de su E-Golf, seguido del Tesla de Thomas Bellgardt y del Smart de Michael Gebhardt, que mantuvieron una batalla muy reñida por la segunda plaza del podio. Después de empezar 19º el primer tramo de 20 participantes, pagando la novatada y la falta de experiencia en unos tramos que son más de gincana que de regularidad, remontamos hasta la octava plaza final a los mandos del Smart Forfour número 267, terceros en nuestra categoría de seis. De no ser por los 600 puntos del primer tramo hubiésemos peleado por el podio y por ser el primer Smart en meta. Una asignatura que tenemos pendiente si podemos repetir.

ASIGNATURA PENDIENTE

Me encanta, debo reconocerlo, competir en rallyes de vehículos clásicos, ya sea en asfalto o en Marruecos sobre arena. Cuando me propusieron hacer el Silvretta Rally, con sede en Schruns, Austria, no me lo pensé dos veces y buscando un hueco entre mis quehaceres diarios me apunté. La prueba, que ha cumplido veinte ediciones, tiene un apartado de vehículos clásicos imponente, que viene a ser un compendio de la historia del automóvil. Yo, sin embargo, iba a competir en el E-Rally, destinado a vehículos eléctricos y a los mandos de un Smart forfour.

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Detalle del parque cerrado del rally | MOTOR

Era toda una incógnita y la verdad es que llegué a la salida del rally sin saber muy bien el funcionamiento, aunque en mi fuero interno pensaba que no diferiría mucho de los que había participado en España. Me encontré, sin embargo, que el formato del rally –el clásico también- era más propio de una gincana que de lo que nosotros tenemos entendido como rallye de regularidad. Eso sí, el itinerario, en plenos Alpes, era sencillamente brutal.

Con Belén Aparicio de copiloto, compañera de mpib, nos adentramos en una aventura fascinante, en la que el primer reto fue entender la utilización del aparato de navegación en los tramos y el funcionamiento de los mismos. En la primera de las cinco especiales que hicimos el jueves, el primero de los dos días de competición, pagamos la novatada y nos dejó sin opciones para luchar por los primeros puestos.