Historia

CITROËN BX

El Citroën BX cumple 35 años

El BX destacó por el confort y el excelente comportamiento que le proporcionaba la suspensión hidroneumática.

Citroën BX
Citroën BX | AGENCIAS

Si de algo no hay duda es que la presentación del Citroën BX forma parte de la historia del mundo de la automoción. Nos remontamos al año 1982, día 16 de septiembre, París. La Torre Eiffel fue el escenario de lo que sería una de las presentaciones más recordadas hasta el momento. Citroën buscaba algo rompedor, algo distinto que conectara con las necesidades y los gustos de las personas de la época… Y lo consiguió. Aquel día, una gran caja de madera quedó suspendida del primer piso de la Torre Eiffel. En ella, solo se anunciaba que dentro se encontraba el nuevo Citroën. Aquella caja descendía unos pocos metros cada día, algo que tuvo a todos los apasionados de la marca en vilo durante esos largos días. Finalmente, una semana después, se citó a la prensa al pie del famoso monumento para el gran día. Jacques Lombard, el entonces presidente de Citroën, fue el encargado de presentar al icónico modelo: el Citroën BX.

El nuevo modelo, que acabaría marcando una época, destacó por sus líneas rectas y angulosas, fruto del diseño futurista y dinámico del diseñador Bertone Marcello Gandini. Fue tal el revuelo que causó, que su estética continuó hasta los años 90, con los Citroën AX, ZX y XM como modelos más destacados.

En cuanto a su comportamiento, su suspensión hidroneumática garantizaba una actitud sin rival, mientras que su amplia gama de acabados y motores le permitieron llegar a un público diverso. Por otro lado, en 1988, llegó su versión GTi, equipada con un motor de 16 válvulas, capaz de desarrollar 160 CV DIN y de alcanzar una velocidad punta de 218 Km/h.

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