Opinión

RESISTENCIA

Alonso, Toyota y las 24 Horas de Le Mans

Fernando ha descubierto que con la F1 no se acaba el mundo y ahora ha puestosus ojos en la Resistencia.

Gran Premio de Brasil de Fórmula 1
Gran Premio de Brasil de Fórmula 1 | AGENCIAS
@F1Viaplana

Después de la experiencia de las 500 Millas de Indianápolis, donde su presencia acaparó gran parte de la atención y sus prestaciones dieron la vuelta al mundo con la máxima admiración, Fernando Alonso afronta 2018 como un nuevo desafío en su carrera. Por un lado, la renovación con McLaren para seguir en Fórmula 1, aunque en el próximo ejercicio el coche será propulsado por motores Renault. Por el otro, su presencia en las célebres 24 Horas de Daytona y, más que probablemente, en las 24 Horas de Le Mans.

Podemos discutir si ha acertado o no en las decisiones tomadas desde que fue campeón del mundo en 2006, si nos gusta más o menos su carácter, su peinado o la forma en cómo dice las cosas, pero hay dos cuestiones que tengo muy claras y que, a mi entender, no admiten discusión: El talento único de Fernando como piloto y su pasión por el automovilismo.

No os voy a hablar de quién es Alonso, que muchos de vosotros podéis saber tanto o mejor que yo, sino de su pasión por el automovilismo, sus ganas de competir y de estar siempre subido a un coche. La elección por las 500 Millas después de tres años de frustraciones le supuso una inyección de aire fresco y entendió que con la F1 no se acaba el mundo. De ahí que el asturiano, que tiene en Antonio García a uno de sus mejores amigos y referentes, haya puesto ahora los ojos en la Resistencia.

Su participación en las 24 Horas de Daytona será en enero, justo antes de que empiece la pretemporada de F1. Será el pistoletazo de salida a una temporada que se presentará especialmente cargada para el asturiano y en la que se juega mucho en sus ambiciones de volver a ser campeón.

Los sueños de correr Le Mans, por otro lado, se centran en Toyota. Es el único equipo oficial que tomará parte en la carrera y Fernando si corre es con un coche con el que pueda aspirar a la victoria. Para Toyota y para Le Mans contar con Alonso en la parrilla les permitiría maquillar ese lapsus de marcas oficiales presentes después de los últimos abandonos de Audi y Porsche.

“Si fuera por mí correría cada semana”, ha manifestado recientemente. No hay nada que le llene más que conducir un coche de carreras en su máxima expresión, es decir, compitiendo. Correr Le Mans en 2018 le obligaría a un esfuerzo importante: siete fines de semana seguidos de carreras, combinando grandes premios de F1 y entrenos y carreras en La Sarthe. A él ello no le asusta. Al contrario, quiere disfrutar y para
divertirse necesita sentirse ganador.