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La DGT anuncia un nuevo examen de conducir para frenar las muertes en carretera tras el peor dato desde 2013

Tráfico sostiene que con el cambio se pretende reducir las muertes en carretera que este año subieron por segundo año consecutivo.

Medidas que el director general de Tráfico, Gregorio Serrano, ha presentado en la rueda de prensa de balance de la siniestralidad vial de 2017. | periodico

El Periódico

La Dirección General de Tráfico (DGT) quiere frenar en seco el aumento de muertes en las carreteras españolas e impulsará un paquete de medidas para cortaresta sangría que en 2017 se cobró la vida de 1.200 personas en 1.067 accidentes, la peor cifra en cinco años. Para ello, la DGT pondrá en marcha un nuevo examen para obtener el carné e instalará más radares en vías convencionales (también dispositivos de tramo), además de adoptar un plan contra conductores reincidentes en alcohol y drogas y de publicar cada trimestre lo recaudado por sanciones de velocidad. 

Gregorio Serrano, director general de Tráfico, ha presentado este miércoles su nuevo proyecto de seguridad vial, después de que se registraran en los últimos doce meses 39 muertos y 28 accidentes más que 2016, guarismos que suponen un incremento interanual del 3%. Estas iniciativas –adoptadas después de que 52 grupos de trabajo debatieran durante todo el pasado año- también incluyen una nueva Ley (Tráfico remitirá su borrador al Ministerio del Interior el próximo mes de febrero), un nuevo plan que incentive la renovación del parque móvil y la adquisición de drones de control 

Los datos del último balance de siniestralidad (computa las víctimas en vías interurbanas con  datos contabilizados a 24 horas) suponen la peor cifra desde 2013, cuando se registraron 1.134 fallecidos, un 6 % menos que en 2017. El número de fallecidos ya superó el pasado 19 de diciembre al de todos los de 2016, convirtiéndose 2017 en el segundo año consecutivo en el que se incrementa el número tras 14 seguidos de descensos.

Las víctimas, críticas

El informe ha sido tachado como "más que negativo" por la Asociación DIA de Víctimas de Accidentes, que junto a PONS Seguridad Vial propone un mayor control de la velocidad. Los accidentes "ya no son un tema que preocupe ni alarme en exceso", argumentan estos colectivos, por lo que los políticos no tienen prisa por solucionarlo ante esta falta de "demanda social tácita".

La principal medida que solicitan es la homogeneización de la velocidad máxima permitida en carreteras secundarias a 90 km/h, pero además piden la actualización de la licencia a "los vehículos y tecnologías de ahora" y una mayor vigilancia física que erradique el uso del móvil al volante. De igual modo, reclaman más fondos públicos para erradicar los Tramos de Concentración de Accidentes (TCA) y endurecer los delitos contra la seguridad vial.

La principal crítica que se hace es que no se acomete la bajada de la velocidad fuera de las autopistas. Serrano no recoge así las ideas de sus antecesores, Pere Navarro (PSOE) y María Seguí (PP), que no lograron implementar su borrador.

Cambio de tendencia

Desde 2004, la siniestralidad vial ha ido disminuyendo pero la tendencia se rompió en 2016, con 30 fallecidos más que en 2015. Desde hace dos décadas no se producían dos años consecutivos de aumento en las víctimas mortales. Las causas más comunes de los accidentes de tráfico.

Entre los muertos, ha crecido el número de ciclistas (44 muertos frente a 33) y motoristas (240 frente a 214), así como los registrados en furgonetas y turismos. Sin embargo, han descendido, los peatones (91 frente a 120).  

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha dicho poco antes de conocerse el balance, que la seguridad de la circulación debe siempre "una gran prioridad", durante la inauguración en Galicia de la ampliación de la capacidad de la AP-9.

La DGT nació en el año 1959 con un objetivo prioritario: instaurar políticas para fomentar el tráfico y consolidar los parques automovilísticos en España. 

Catalunya: motos y bicicletas

La mortalidad subió un 9,7% en Catalunya, donde se disparó especialmente la cifra de motoristas fallecidos, que aumentaron un 31%, al pasar de 35 a 46, y casi se triplicó la de ciclistas, que pasaron de cuatro a 11, tal y como se desprende de los datos provisionales del Servicio Catalán de Tráfico (SCT).

De esta forma, se rompe la tendencia a la reducción de la siniestralidad que se obtuvo en 2016, cuando la mortalidad en las carreteras catalanas bajó un 13%. Pese al incremento de este año, la mortalidad viaria desde el año 2010 se ha reducido en un 31,3% -aquel año hubo 246 víctimas mortales por accidente de tráfico-, con lo que se mantiene el objetivo fijado por la Unión Europea de reducir la cifra de fallecidos en una década en un 50%.

El incremento de la siniestralidad del pasado año fue especialmente alto en el sector de los motoristas, que mantienen la tendencia negativa de los últimos años, al dispararse en un 31%, pasando de los 35 fallecidos en 2016 a 46 en 2017. También se ha disparado la cifra de ciclistas fallecidos en las vías interurbanas de Cataluña, que casi se han triplicado al pasar de cuatro muertos en 2016 a once en 2017.

Por provincias, la cifra de víctimas mortales de tráfico se ha incrementado en Barcelona (al pasar de 48 a 71) y en Lleida (al pasar de 28 a 35), mientras se ha reducido en Tarragona (de 44 a 29) y se ha mantenido idéntica en Girona, con 34.