FUTUROS INGENIEROS

Los alumnos de Máster de Ingeniería de Competición se prueban en un test real

Los estudiantes probaron sus conocimientos trabajando con pilotos y coches de competición en el circuito de Calafat.

Los alumnos del Máster en Ingeniería de Competición probaron sus habilidades en Calafat. | MOTOR

El conocimiento no está en las aulas. Solo practicando en un entorno profesional se aprende a poner en práctica lo que los profesores intentan transmitir a los alumnos en las clases de todo el mundo. Es por eso que en las universidades se obliga a los alumnos a hacer prácticas, tanto en los grados como en los másters. Los estudiantes del Máster en Ingeniería de Competición de la Monlau Repsol Technical School, un centro que forma a los futuros técnicos especialistas del motorsport, pudieron disfrutar de una jornada en el circuito de Calafat, en Tarragona, para vivir la tensión y la presión del oficio.

En la práctica, los 30 alumnos pudieron formar parte de la estructura profesional en un circuito y poner en práctica sus conocimientos teóricos trabajando con técnicos y pilotos reales. En Calafat, los estudiantes trabajaron con un Seat León Cup Racer y un Renault RS01, dos turismos que compiten a nivel internacional, y con un Fórmula Renault 2.0Iván Pareras y Lluc Ibáñez, dos jóvenes pilotos nacionales, y el belga Jurgen Smet fueron los conductores de los bólidos.

VIVIR LA PRESIÓN

Con el asesoramiento de profesores y profesionales del sector, y tras una explicación introductoria sobre el circuito y cosas a tener en cuenta, los estudiantes, divididos en grupos, se pusieron a trabajar con el León, con cambio secuencial, y con el Renault RS01. Los aprendices pudieron experimentar como afecta el cambio del set up de un vehículo en su comportamiento y contar con las sensaciones del piloto al conducir un coche preparado por ellos. "Realizar esta práctica es un privilegio y una experiencia inigualablae. Creo que es lo máximo que se le puede pedir a un Máster", afirmó Julia Cueco, una futura ingeniera de competición, tras la jornada.

Texto Alternativo
Los alumnos trabajaron con coches de competición y pilotos reales. | MOTOR

Con el Fórmula 2.0, los alumnos pudieron comprobar como influencian los cambios de los reglajes en el rendimiento y comportamiento del monoplaza. "Poder ver cómo influyen los cambios de set up a la práctica y recibir la opinión del piloto representa una base muy buena para aplicar de cara al futuro", dijo Adrià Castilla, estudiante del máster. "Es vital para los alumnos poder testear con cambios reales sobre un automóvil de competición todos los parámetros que se explican en clase", admitió Daniel Vilar, coordinador del máster.

PROYECTO FINAL

Tras esta jornada, y una anterior orientada al motociclismo en marzo, los alumnos deben preparar sus proyectos finales para graduarse en el Máster de Ingeniería de Competición. Este último escalón consiste en optimizar el diseño, fabricar y poner a prueba diferentes elementos de un kart SKMC16 y de una Moto3 MC16. Estos vehículos han ido evolucionando con cada promoción desde 2014. Con este proyecto, los ingenieros estarán preparados para dar el salto a la acción real tras 350 horas de teoría y 50 de práctica para especializarse en su pasión, la competición.