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INTERNET DE LAS COSAS Y 'BIG DATA'

Las 'focas conectadas' buscan descubrir qué las está matando

La universidad escocesa de St. Andrews analiza las causas de muerte de estos mamíferos gracias a sensores colocados en los animales

Josep M. Berengueras

economia foca

Una foca en el estand Innovation City del Mobile World Congress. / FERRAN NADEU

La población de focas en Escocia está bajando considerablemente (en algunas zonas, las comunidades de estos mamíferos se ha reducido hasta el 90% en solo 10 años). No se sabe exactamente el porqué: puede ser el calentamiento global, pero también muchas otras acciones. Para obtener la respuesta, la Universidad de St. Andrews, en colaboración con la GSMAVodafone y Huawei, están instalando sensores en focas para determinar qué está pasando realmente.

“De momento hay tenemos unas 25 focas conectadas”, explica en el Mobile World Congress Bernie McConnell, responsable del departamento de investigación de mamíferos marinos de la universidad escocesa de St. Andrews. Esta ‘foca conectada’ es una de las estrellas de la feria, y es un buen ejemplo de cómo la tecnología móvil y la internet de las cosas y el 'big data' se pueden aplicar también en cuestiones relacionadas con la naturaleza: son focas, pero podrían ser cualquier otro tipo de animales.

El proyecto de investigación del porqué de la desaparición de las focas durará cinco años, y actualmente está acabando el segundo ejercicio. Incorporar los sensores a las focas es una parte de este análisis, y sus valiosos datos servirán para sacar conclusiones y actuar.

A la práctica, lo que han logrado es crear un pequeño dispositivo con antena que se pega (literalmente) a la cabeza de la foca, donde no le molesta. Este dispositivo cuenta con una serie de sensores ("se pueden incorporar hasta 15 sensores diferentes, dependiendo de las necesidades: acelerómetros, termómetros, barómetros, GPS...") que miden toda la actividad de la foca: el recorrido, dónde se para, a qué profundidad nada, dónde se detiene para comer...

“No solo se puede saber exactamente qué hace la foca, sino también qué pasa en su entorno: sensores de temperatura del aire o el ambiente, salubridad del agua, etcétera”, anuncia el investigador. Cuando las focas salen a la superficie, esos datos son enviados gracias a la antena que llevan incorporada, y luego son procesados para clasificarlos. "Ahora tenemos que analizar los datos bien para saber cómo actuar", agrega.

ANÁLISIS

De momento, los datos recogidos apuntan a tres posibilidades que deben ser analizadas con precisión antes de sacar conclusiones. Una de ellas apunta a los muelles: la acción humana está desplazando las colonias de focas. Por el otro, se teme que las focas reciban ahora más ataques de otros animales y que, al tener una vida de más peligro, haya bajado la reproducción.

Sin embargo, la teoría que más entidad tiene es la de que las focas están muriendo envenenadas. Se teme que alguna de las algas de las que se alimentan las focas (o que consumen los crustáceos que luego son ingeridos por las focas) está desarrollando una serie de toxinas letales para las focas, y que esa es la principal causa de la caída de la población. "Aún es pronto, pero parece la teoría más creíble", agrega el investigador.

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