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La C-31, una infraestructura con un gran potencial

El proyecto del AMB en colaboración con el ayuntamiento de Badalona prevé que la carretera se convierta en una vía con modalidades de transporte público, privado, un paseo para peatones y carriles para bicicletas

Anna Rocasalva

C-31. El AMB trabaja para mitigar el impacto que tiene sobre el territorio.

C-31. El AMB trabaja para mitigar el impacto que tiene sobre el territorio. / FERRAN NADEU

La integración urbana de las infraestructuras del transporte es uno de los retos a los que se enfrentan muchas metrópolis de todo el mundo. Para la metrópolis de Barcelona, el AMB estudia algunos proyectos para integrar nuevos espacios de uso ciudadano a los márgenes de las carreteras y recuperar la continuidad urbana entre barrios.

El objetivo es transformar estas estructuras monofuncionales para que los peatones y las bicicletas también sean protagonistas y así conciliar la infraestructura gris con elementos que mejoran la calidad de vida del ciudadano a nivel ambiental, social y cultural. Este es el caso de la carretera C-31.

A finales de los años 60, la C-31 fue un proyecto de grandes dimensiones que configuraba la red de infraestructuras regionales y conectaban de forma radial Barcelona con el territorio catalán. Unas infraestructuras construidas desde la perspectiva del transporte y la comunicación que, con el paso del tiempo y el crecimiento de los núcleos urbanos, se han convertido en verdaderas fracturas urbanas.

Actualmente, el AMB apuesta por un modelo metropolitano más abierto, discontinuo y articulado, en el que se desdibuja la centralidad y se fomenta la continuidad urbana, a través de la reconversión de carreteras y viales en calles, y el rediseño de un espacio público pensado para el peatón. Se trata de un nuevo escenario que pone sobre la mesa la integración urbana de diversas infraestructuras radiales de la primera corona metropolitana como lo es la C-31, así como la B-23 o la C-17.

El proyecto del Área Metropolitana de Barcelona en colaboración con el ayuntamiento de Badalona prevé que la C-31 se convierta en una vía con varias modalidades de transporte: público, privado, un paseo para peatones y carriles para bicicletas, entre otros.

También se quiere reforzar el papel transversal como soporte de las principales vías de conexión entre los barrios de Badalona y crear nuevos espacios públicos y rediseñar los márgenes de la autopista para dar continuidad urbana y enlazar entre sí los barrios del entorno. Se trata de crear nuevos espacios públicos de contacto superpuestos, intercalados y en paralelo a la vía, para darle ese carácter urbano que, al fin y al cabo, es donde se materializa la ciudad.

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