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El 'ébola de los olivos' salta a la Península

La bacteria 'Xylella fastidiosa' ha sido detectada en los almendros de un campo de Guadalest, en Alicante

La Generalitat valenciana ha puesto en marcha un plan de choque para erradicar el foco

NACHO HERRERO / VALÈNCIA

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Análisis de un muestra afectada por la Xylella fastidiosa en el Laboratorio Nacional de Referencia para Bacterias Filopatógenas de València. / MIGUEL LORENZO

La ‘Xylella fastidiosa’ ya ha llegado a la península. Conocida como el ‘ébola' de los olivos por la virulencia con la que ha ataca a estos y otros árboles y por la rapidez de su contagio, esta bacteria fue detectada hace unos días en los almendros de un campo de Guadalest, en la alicantina comarca de la Marina Baixa. Este lunes se procedió a la destrucción de la plantación, una de las medidas del plan de contingencia pero no la única. “Vamos a erradicar, no vamos a ir con tibiezas”, explica Francisco Rodríguez, secretario autonómico de Agricultura de la Generalitat valenciana.

Cuando a finales de octubre se detectó en Baleares se encendieron las alarmas, amplificadas por las imágenes que llegaban de sus estragos en Italia. Pero, al mismo tiempo, se empezó a aceptar que su llegada a la península era cuestión de tiempo. “Teníamos claro que aparecería porque la evolución ha sido así. De Italia al sur de Francia, luego a las islas y ahora aquí”, resume Rodríguez. Aunque no hay pruebas de cómo ha viajado esos 300 kilómetros, todo apunta a un particular ‘puente aéreo’.

Proliferación de la Xylella fastidiosa

TRANSPORTADA POR UN INSECTO

“Se trata de una plantación de entre 20 y 30 años, sin movimientos ni injertos recientes, así que lo más lógico es que haya sido transportada por un insecto, pero es algo abierto”, recalca. En cualquier caso, el secretario autonómico de Agricultura cree que, sin las medidas que se pusieron en marcha, habrían tardado mucho más en detectarla. “Hace dos años hicimos un plan de contingencia propio. Incrementamos sensiblemente los niveles de control, pusimos en marcha 1.400 trampas para insectos e incrementamos la formación de los técnicos y la información a los agricultores”, resume.

Por eso, cuando en diciembre uno de los payeses fue a la oficina comarcal para comunicar que había notado una merma en la producción, se empezó a vigilar de cerca su plantación, aunque al ser invierno los almendros en cuestión no tenían hojas y no se pudieron obtener muestras. En primavera los síntomas eran contradictorios, pero en mayo y junio se secaron algunos brotes y el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias, el laboratorio de referencia estatal, confirmó los peores pronósticos.

MEDIDAS DE CHOQUE

De manera inmediata se pusieron en marcha las medidas de los protocolos autonómicos, estatal y comunitario. Por un lado, informar a todas las administraciones implicadas, incluidas las comunidades vecinas. Por otro, actuar sobre el terreno. Lo primero fue aplicar un tratamiento en 150 metros a la redonda contra los insectos para evitar su expansión. Lo segundo ha sido acabar con los árboles afectados y aquellos que son huéspedes potenciales de la ‘Xylella’ en 100 metros.

“Hemos arrancado de raíz y triturado todo el material vegetal”, resume Rodríguez, que aclara que, como la bacteria “no vive en material inerte”, ya no hay peligro de contagio. Aunque los resultados de los olivos cercanos han sido negativos, los controles en toda la zona se multiplicarán. Tan importante es la calma como la firmeza, apunta. “La mejor forma de entender el problema es no siendo alarmistas pero actuando con total contundencia cuando aparece un brote. Hay que aprender de los errores y en Italia hubo un error que fue no ser contundente. Si no lo eres con todo el material y no erradicas el foco se te puede ir de la manos”, advierte.

Por eso el protocolo determina igualmente que se inmovilice todo el material vegetal en diez kilómetros a la redonda, lo que en este caso ha afectado a siete viveros. Ahora hay que analizar las muestras y hasta que no se descarte la presencia de la bacteria no podrán vender.

CONVIVENCIA OBLIGADA

La ‘Xylella fastidiosa’ parece haber llegado para quedarse, aunque eso no supone tener que resignarse a los devastadores efectos que ha tenido en el campo italiano. Eso sí, en esta fase lo primordial es evitar que se extienda y la clave para Rodríguez es dejarle sin transporte. “Lo que hay que hacer es combatir a los insectos vectores que son los que la transmiten”, apunta.

Y tener activa la mejor red de observadores posibles: los agricultores. “El sector debe estar concienciado y debe haber una colaboración absoluta. Los agricultores deben tener claro que se les va a indemnizar y no van a tener problemas”, recalca. También aprovecha para mandar un recado a la Unión Europea, que aún no se ha pronunciado desde que les dieron el aviso.

”Espero que sean capaces de dedicar algunos fondos para ayudarnos. Que sean consecuentes”, reclama. A medio y largo plazo, la solución al problema está en manos de la investigación. Desde productos que permitan combatirla o neutralizarla, a especies más inmunes. Pero ahora lo urgente es ponerle puertas al campo.

Desecamiento y moteado de las hojas

'Xylella fastidiosa' provoca los daños al colonizar el xilema (el tejido vegetal por el que circula la savia) de la planta huésped. Su multiplicación en el interior de los vasos puede llevar a la obstrucción del flujo de savia bruta -principalmente agua y sales minerales-. Los síntomas varían dependiendo de las especies. En algunos se corresponden con los síntomas típicos de estrés hídrico, como marchitamiento o decaimiento generalizado; en otros casos, se parece más a los ocasionados por deficiencias de minerales, como la clorosis internervial o el moteado en hojas.

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