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ANÁLISIS CIENTÍFICO

La invasión vegetal

Unas 13.000 especies de plantas, el 4% del total mundial, se multiplican por territorios no nativos gracias a la acción humana

ANTONIO MADRIDEJOS / BARCELONA

Los ailantos, la chumbera, la uña de gato, el jacinto de agua y la robinia, así como diversas especies de senecio y acacia, son ejemplos conocidos de plantas procedentes de parajes lejanos que se han aclimatado con éxito en los ambientes mediterráneos hasta el punto de convertirse en invasoras. Crecen de forma espontánea donde no deberían y, entre otros perjuicios, pueden afectar a la flora autóctona, a las cosechas, a la preservación del suelo fértil, a los cimientos de las viviendas y hasta a los alérgicos. Y el problema no es local, claro está, sino de ámbito planetario.

Un estudio internacional ha analizado estadísticamente estos procesos de naturalización propiciados por el hombre y ha concluido que 13.168 especies vegetales, un 3,9% del total conocido, se han aclimatado a vivir lejos de su origen geográfico, aunque no necesariamente todas tienen un carácter invasivo. Los resultados muestran también que Europa ha sido históricamente la mayor 'exportadora' de plantas.

El análisis se ha elaborado tras computar los catálogos florísticos de 481 áreas continentales y 362 islas y luego comprobar cuáles eran nativas o exóticas. En el estudio, cuyos resultados se han publicado en la revista Nature, han participado investigadores de 33 instituciones, entre ellas el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). «La propagación de plantas exóticas aumenta al ritmo al que lo hacen el comercio y los viajes, y ahora la clave es China y otros países emergentes», afirma el primer autor del trabajo, Mark van Kleunen, biólogo de la Universidad de Constanza (Alemania). Las plantas pueden ser introducidas deliberadamente como cultivos agrícolas u ornamentales, por ejemplo, o bien pueden llevarse por accidente en forma de semillas.

América del norte, y particularmente California, es el territorio donde se han detectado más especies foráneas, un total de 6.000, un proceso que se inicia con la llegada de Colón, mientras que en Europa, con un catálogo natural de 13.000 plantas, se han contabilizado 4.000.

En relación a su superficie, no obstante, son las islas las que muestran el mayor número de plantas naturalizadas. Hay casos extremos como Nueva Zelanda, donde se han detectado 1.500 especies foráneas, tantas como autóctonas, lo que confirma la fragilidad de los ecosistemas insulares ante las especies invasoras.

Entre los mayores éxitos adaptativos, el estudio destaca dos: la cerraza (Sonchus oleraceus), una planta europea parecida al diente de león que se ha naturalizado por buena parte de América del norte y Asia, y el ricino (Ricinus communis), originario de África pero que ahora crece por las regiones tropicales y subtropicales de todo el mundo.

Los datos del análisis podrían ser utilizados «para predecir qué especies pueden convertirse en dominantes en una determinada región, lo que puede aportar un conocimiento clave para manejar la conservación de la naturaleza y las invasiones biológicas», concluyen los autores.

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