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HÁBITOS ALIMENTARIOS

El morito común, un ave en expansión en el delta del Ebro, se come el caracol manzana

Los técnicos analizan si la especie, cuyas poblaciones han aumentado a gran velocidad, puede ayudar a combatir la plaga

Un ejemplar de morito se zampa un caracol manzana en el delta del Ebro

Un ejemplar de morito se zampa un caracol manzana en el delta del Ebro. / SEO-BIRDLIFE

El morito común, un ave de marismas costeras cuyas poblaciones están creciendo a gran velocidad en el delta del Ebro, ha sido observada comiéndose caracoles manzana, algunos de gran tamaño, por lo que los especialistas estudian si podría convertirse en un depredador efectivo para combatir la molesta plaga. Difícilmente logrará acabar con un molusco tan abundante, afirman, pero al menos sí podría colaborar a la hora de ponerle freno.

El morito, conocido en el delta del Ebro como 'pòlit negre', era una especie totalmente desconocida en la zona hasta que hace una quincena de años empezaron a llegar los primeros ejemplares procedentes de Doñana y otros humedales del sur de España. Ahora hay más de 2.000.

Según ha informado la Sociedad Española de Ornitología (SEO-Birdlife), el morito no es la única especie que se come los desagradables moluscos, pero sí es capaz de ingerir ejemplares adultos, mientras que el ánade azulón o real, las carpas y la gaviota patiamarilla engullen solo los de pequeño tamaño. Esta 'habilidad' solo había sido observada en el caso de las ratas.

Los técnicos estudian ahora si el morito común también puede participar en esta "lucha biológica", según ha comentado Ignasi Ripoll,  delegado de SEO-Birdlife en el delta del Ebro. "Varias especies de aves ya han aprendido que esta especie exótica invasora es un recurso alimentario aprovechable y, por desgracia, abundante", ha añadido.

En el caso del gaviota patiamarilla, se había detectado que se llevan ejemplares para romperlos y comerlos tranquilamente, y se ha encontrado rastro de esta alimentación en rincones inesperados como las azoteas de los faros marinos. Sin embargo, esta práctica también puede resultar una amenaza porque puede provocar la expansión de la plaga, dado que la gaviota lleva ejemplares de un lugar a otro.

El morito ha crecido recientemente de manera espectacular en el delta y ya tiene una población de entre 2.000 y 3.000 individuos por lo que Ripoll ha recordado que "cuando la biodiversidad es elevada el ecosistema reacciona para defenderse de las especies invasoras". Recientemente también ha sido observado en los Aiguamolls de l'Empordà, el delta del Llobregat y otros humedales catalanes.

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