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Entrevista

Tono Albareda: «La ayuda española a la cooperación internacional sigue bajo mínimos»

El presidente de Lafede habla de la situación de las oenegés de ayuda al desarrollo

Rosa Mari Sanz

Tono Albareda, presidente de Lafede.

Tono Albareda, presidente de Lafede. / periodico (Ferran Nadeu)

En España, el recorte  de las ayudas públicas a las oenegés para el desarrollo fue demoledor desde el inicio de la crisis, rebajando el nivel de solidaridad internacional por encima de países donde la coyuntura aún resultó más dañada, como Grecia y Portugal. Pese a un ínfimo aumento de presupuesto, la ayuda sigue muy alejada de la media europea, como denuncia Lafede, una organización que aúna a 112 oenegés catalanas de cooperación, desarrollo, paz y derechos humanos,  que reclama que sea un tema de Estado y deje de estar en función de los Gobiernos de turno. Y más, en un contexto como el actual, con algunas de las mayores emergencias humanitarias.

-La crisis de los refugiados ha revalorizado la labor de las oenegés de cooperación,  tan castigadas económicamente durante los últimos años. Es cierto que durante unos años la situación de crisis en nuestro país afectó duramente a muchas familias y eso hizo que recursos que tradicionalmente se destinaban a cooperación se dedicaran más a ayudar al que tenías más cerca, a otro tipo de oenegé, pero con la crisis de refugiados se ha vuelto a tener más conciencia de que la pobreza es global y afecta en todas partes y hay que abordarla en varios frentes. 

-O sea, que caló el mensaje de que primero los de casa. A nivel particular, ciudadano, esto puede ser comprensible. En el fondo lo importante es que si eres solidario lo eres para todos y quien no lo es no lo es para nada. Lo que no tiene justificación es que sirvió de excusa para que los financiadores públicos, el Estado, las autonomías, los ayuntamientos, restringieran los presupuestos porque decían que se habían de destinar a las personas más próximas. Que luego en realidad no fue así.

-Y mientras, en todo este tiempo las desigualdades no han hecho más que incrementarse. Durante la crisis ha habido un empobrecimiento de la población pero los ricos cada vez son escandalosamente más ricos, hay una concentración de la riqueza considerable en España, en todo el mundo occidental y a nivel mundial, en China, India y África. Esto es una situación muy preocupante porque se demuestra que no es verdad que cuando se incrementa la riqueza afecta a todos los sectores de la población. Esto ni es justo ni, a la larga,  sostenible.  

Desde la entrada del PP los presupuestos en cooperación han bajado en picado

-Los recortes también han tenido un efecto colateral de destrucción de empleo. Estos últimos años las oenegés también han perdido a muchos trabajadores. Muchísimos. Por poner un ejemplo: entre el 2008 y el 2013 se perdieron unos 2500 puestos de trabajo en oenegés españolas. Hemos recuperado solo un millar. 

-¿Quién ha recortado más? Como norma clarísima la financiación pública mucho más que la privada. La estatal cayó en picado, pasó de los 4.760 millones de euros del 2008 a los 1.585 millones del 2012. El 2015 y el 2016 pasarán a la historia como los ‘annus horribilis’ de la cooperación española. Se llegó a niveles que no se conocían desde los años 80.  La caída de la financiación de la Generalitat también ha sido muy fuerte de 63 millones en el 2008, el punto más alto, a menos de 15. Ahora ha ido subiendo relativamente poco a poco y en el 2017 estamos en  30 millones. Teóricamente en el 2018 tendría que subir hasta los 45 millones de euros. 

-¿Esto ha dejado muchos proyectos en el camino? Por supuesto. Con la Generalitat había proyectos firmados a tres años que tuvieron que paralizarse porque no se nos abonó el dinero, lo que creó problemas muy serios en varias organizaciones. Algunas quisieron seguir los proyectos y en algunos casos han tenido consecuencias graves porque se endeudaron y recibieron el dinero público tarde. El daño causado fue importante.

-En otros países la cooperación es una cuestión de Estado. Así debe de ser. En la mayoría de países europeos no depende del gobierno de turno, las crisis reducen el presupuesto porcentualmente pero no más en política de cooperación que en otras. Es política de Estado. En España nunca ha sido un tema de Estado y en función de los gobiernos se hace una cosa u otra. Lo que está claro es que desde la entrada del PP los presupuestos han bajado en picado. Pero tampoco vale mantenerla, como hacen algunos países europeos, y centrarla en excolonias y hacerla servir como parte de la política exterior o económica. Entonces no es solidaridad. Ni tampoco desviarla para utilizarla para el control de fronteras, como también está pasando.  

-¿España sigue a la cola? Después del último informe crítico de Comité de Ayuda al Desarrollo de a OCDE el presupuesto se ha recuperado algo aunque sigue siendo de mínimos, con una aportación para el 2017 de 2.450 millones de euros. Lamentable. La Ayuda Oficial al Desarrollo se sitúa entorno al 0,21% del Ingreso Nacional Bruto. Se mantiene en niveles muy bajos y muy alejados del compromiso internacional de alcanzar el objetivo del 0,7% adoptado por España, así como de la media europea, que es del 0,51%.

Antes la prioridad era combatir la pobreza, ahora es reforzar las capacidades

-Barcelona, no obstante, siempre ha mantenido una línea de colaboración bastante estable, o así lo han remarcado en general las oenegés. Así es. Sea del color que se el ayuntamiento ha hecho una cooperación muy buena, siempre pactada con las entidades, imparcial técnicamente, con unos criterios de valoración bastante rigurosos y el presupuesto nunca se ha reducido. Este gobierno ha aumentado incluso la ayuda y ahora, por fin, llega al 0,7% de ingresos propios. 

-El papel de las oenegés, además de cooperar, es sensibilizar y presionar a los políticos. ¿Lo consiguen?  Destinamos muchos esfuerzos a ello. Ya no hablamos solo del 0,7 y de fondos para cooperación sino de coherencia de políticas. No hacer con unas políticas lo que deshaces con otras. Llevamos años trabajando con refugiados en todo el mundo, ahora también ponemos el foco en las migraciones. Cada vez hay más gente que entiende que ese es también nuestro papel. Solo hay que recordar la gran manifestación que hubo en Barcelona el 18 de febrero en favor de la acogida de refugiados, con más de 500.000 personas. 

-¿Cuáles son los países prioritarios para las entidades catalanas? Tradicionalmente los países de América Latina, Colombia, Ecuador, Bolivia... Palestina, Sáhara y Marruecos. Se mantiene estable desde hace muchos años pero se van incorporando otros países del arco mediterráneo y africanos. 

-¿Está de acuerdo en la denominada oenegedependencia de algunos países del sur? En muy pocos casos ocurre. El porcentaje de ayuda exterior incluyendo las oficiales de estados respecto el PIB del país suele ser pequeño. Seguramente en algunos países concretos, en algún momento, como Nicaragua, pudo representar el 12-13%, pero fue una excepción. Es importante ser consciente de que nosotros con los proyectos que hacemos hablamos de desarrollo, pero sobre todo lo que queremos es impulsar la defensa de los derechos humanos y lo hacemos apoyando estructuras que permitan avanzar en ese desarrollo humano. La transferencia de dinero es importante pero lograr que la gente se empodere y tenga instrumentos para defender sus derechos es más importante. Ha habido una evolución de la voluntad de las oenegés, una clara diferencia entre lo que pasaba en los 80 y ahora. Antes la prioridad era combatir la pobreza, ahora es reforzar sus capacidades para que luchen ellos mismos.

-Ahora se trabaja con entidades locales y profesionales, la figura del cooperante voluntario que viaja a los países receptores para ayuda ‘in situ’ se ha superado o es muy poco significativa. Pero siguen recibiendo ofertas de gente que quiere irse. Muchas organizaciones trabajan solo con profesionales, aunque aún hay gente con una idea antigua de cómo hacer cooperación. Vienen y te dicen que se quieren ir. Esto ya no funciona así. No puede irse uno así como así. Excepto en los casos de ayuda de emergencia que requiere profesionales especializados, normalmente se trabaja con oenegés de allí y la mayoría son locales. Muchas veces esto no se ha entendido. Desde aquí se puede hacer mucho trabajo sin salir al exterior. 

-¿Que recomendaría a quien insiste en salir fuera? Funcionan muy bien los campos de trabajo solidarios y las experiencias de voluntariado internacional. Lafede organiza cada año una feria para explicar las propuestas de las oenegés. La gente está volviendo a solicitarlas. Esto es un buen indicador y después se vuelve cambiado. Muchos jóvenes conocen otra realidad y ven que no somos el centro del mundo. Esa es, en esencia, la filosofía de la buena cooperación.

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