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ANIVERSARIO DE UNA CINTA MÍTICA

Siempre nos quedará 'Casablanca'

Con motivo del 75º aniversario de su estreno mundial, repasamos los atributos que hacen de la película uno de los títulos fundamentales de la historia del cine

Nando Salvà

Hay películas sobre las que no hay duda de que figurarán en los primeros puestos de todas las listas de Las Películas Más Importantes de Todos los Tiempos que se hagan jamás. Entre ellas están 'Ciudadano Kane', y 'El padrino', y 'Vértigo'. Y, cómo no, 'Casablanca'. Dirigida por Michael Curtiz en 1942 –hoy mismo se cumplen 75 años de su estreno mundial–, es una de las ficciones más referenciadas de la historia del cine, por Woody Allen y Los Teleñecos, por Bugs Bunny y 'La La Land' y hasta por 'La guerra de las Galaxias'. 

Las escuelas de cine la analizan y diseccionan al milímetro y las cadenas de televisión de todo el mundo la emiten regularmente, porque los elementos que la convirtieron en un clásico del cine siguen haciendo mella en el público actual. Entre otros, son los cinco que desarrollamos a continuación. 

  

ROMANTICISMO

El derroche de pasión

Si 'Casablanca' es o no la película más romántica de la historia es algo sobre lo que se puede discutir, pero quien defienda que no lo es necesitará pensarlo mucho para encontrar los motivos. El triángulo amoroso que la protagoniza derrocha una pasión tan intensa que casi puede tocarse a través de la pantalla. Victor (Paul Henreid) ama tanto a Ilsa (Ingrid Bergman) que está dispuesto a arriesgar su vida para salvarla. Ilsa, mientras, está dispuesta a arriesgar la suya por el hombre al que más ama, Rick (Humphrey Bogart). Y Rick ama a Ilsa tanto que haría lo que fuera para tenerla a su lado, pero en lugar de eso la empuja a irse con Victor porque sabe que, sin ella, el líder de la resistencia checa no será capaz de continuar su lucha clandestina contra la Alemania nazi.  

CULTURA POP

Un icono llamado Bogart

La interpretación conjunta que ofrecen Bergman y Bogart en 'Casablanca' debería aparecer en los diccionarios como definición alternativa de 'Química'. Si gracias a ella la actriz sueca se lanzó al estrellato, para el actor –que ya era una estrella gracias a 'El halcón maltés' (1941)– supuso mucho más: lo convirtió en arquetipo. Rick aportó una mezcla de actitudes nunca antes vista en las películas: cinismo, egolatría y amargura pero también compasión y valentía, todo ello cubierto por un inmaculado esmoquin blanco. 

Pasa buena parte de la película proclamando su individualismo – «yo no me juego el cuello por nadie», dice–, pero al final lo da todo por la lucha contra los nazis, y mientras lo contemplamos hacerlo también nosotros mismos podemos sentirnos capaces de hacer sacrificios personales en nombre de la libertad y la democracia. En 'Casablanca', pues, nació el héroe reacio y desgastado que Bogart posteriormente revivió en títulos como 'Tener y no tener' (1944) y 'Llamad a cualquier puerta' (1949) y que con el tiempo se ha convertido en imagen esencial de la cultura pop. 

ACTUALIDAD

La relevancia política

La actitud de Rick Blaine al principio de la película es bastante representativa de la que buena parte de la sociedad americana tenía al principio de la segunda guerra mundial. Muchos ciudadanos eran contrarios a implicarse en los asuntos de Europa, y para proclamar que el país debía velar solo por sus propios intereses gritaban proclamas como «America First!» (¡América, primero!). Sí, exactamente lo mismo que grita ahora el presidente del país, Donald Trump

En un momento en el que Estados Unidos –nación fundada, recordémoslo, por descendientes de refugiados– y otros países de Occidente parecen dispuestos a cerrar sus fronteras a cal y canto a seres humanos que huyen, por ejemplo, de la violencia en Oriente Medio, deberíamos volver a ver 'Casablanca'; una película sobre inmigrantes hecha por inmigrantes, y, en definitiva, un grito por la unidad de las personas del mundo entero para luchar contra el fascismo. 

CREATIVIDAD

Un guion perfecto

La historia de Rick Blaine nació en forma de obra teatral escrita por dos maestros de escuela neoyorquinos, Joan Alison y Murray Burnett, que durante años trataron sin éxito de obtener la financiación necesaria para llevarla a los escenarios. Cuando el texto cayó en manos de los estudios Warner Brothers, los hermanos Julius y Philip Epstein fueron contratados para adaptarlo al cine con la asistencia de Howard Koch. En concreto, se les encomendó la tarea de convertirlo en un guion que funcionara como instrumento de propaganda y dejara claro que los deseos personales debían subordinarse a la tarea de derrotar el fascismo. 

Mientras cumplían ese cometido, crearon uno de los guiones mejor escritos de todos los tiempos, una mezcla perfecta de drama, romance, acción, comedia, política, guerra y asuntos tan esenciales en la existencia humana como el deber y el honor y el sacrificio. Es lógico que el libreto acabara ganando uno de los tres Oscar que 'Casablanca' obtuvo en 1943.

CLASICISMO

Las frases eternas

  

Si los Epstein siguieran vivos, sufrirían un pitido crónico de oídos a causa de la frecuencia con la que algunas frases de diálogo de 'Casablanca' han sido citadas durante todos estos años. Como ese monólogo en el que Bogart explica a Bergman que «los problemas de tres personas insignificantes no valen ni un puñado de alubias en este mundo desquiciado»; o esa otra que a menudo es citada equivocadamente: en realidad, Bogart nunca pronuncia las palabras «'Play it again, Sam'» («Tócala otra vez, Sam»), aunque Bergman sí dice «Tócala una vez» y «Tócala, Sam». El error fue popularizado por 'Sueños de un seductor' (1972), comedia de Woody Allen cuyo título original es precisamente 'Play it again, Sam'. En cambio sí salen de la boca de Rick Blaine: «Detened a los sospechosos habituales», tan famosa que hasta inspiró el título de otra película ('Sospechosos habituales', 1995), y la que quizá sea la mejor frase de todo el guion: «De todos los garitos de todas las ciudades del mundo, ella entra en el mío». La más famosa, eso sí, es otra: «Louis, creo que este es el comienzo de una hermosa amistad». Ninguna otra película acaba mejor. 
 

Temas: Películas Cine

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