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DESTINOS DE LUJO

Vivencias únicas

Xavier Moret

El viaje de lujo no teme la crisis. Es más, ni la ha notado. A juzgar por las informaciones de las agencias especializadas, el lujo en los viajes va viento en popa. Tenemos un ejemplo en la reciente reunión de Traveller Made, celebrada en Montreux (Suiza). Esta organización centrada en los viajes de lujo, que agrupa a más de 500 agencias de 48 países, cree que es un buen momento para el sector.

El empresario parisino Quentin Desurmont, fundador de Traveller Made en 2013, lo tiene claro: el mercado irá a más, ya que el lujo vende. Cuentan para ello con los Travel Designers, una etiqueta que define a los agentes que crean viajes a medida. «En los últimos años», señala Desurmont, «hemos visto una eclosión de los creadores de moda y de los cocineros… Ha llegado el momento de descubrir a los Luxury Travel Designers».

El perfil del nuevo
cliente del sector es:
'millennial’ y con alto
poder adquisitivo

Para Desurmont, los viajes de lujo tienen características definidas: exclusivos y experienciales, con la adrenalina en un nivel alto. Samantha Saret, de Ferrer & Saret, lo ve así: «El viaje de lujo podría definirse como el arte de viajar a lugares únicos y vivir experiencias exclusivas. La palabra lujo, aplicada al mundo de los viajes, incluye tanto la idea de disfrutar de una isla paradisíaca en un hotel con mayordomo, como la de considerarse un Robinson Crusoe en un entorno virgen y solitario».

La percepción del lujo de Ana Bru, de Bru & Bru, es esta: «ir un paso más allá de lo que se puede comprar con dinero. Prefiero hablar de exclusividad. En los viajes, para mí, lujo significa vivir experiencias únicas e irrepetibles que van más allá de lo material».

Lo que buscan los viajes de lujo, en definitiva, es diferenciarse de los viajes de «los demás», conseguir experiencias distintas en países poco habituales.

ULTRARRICOS

Pero, ¿quién puede permitirse estos viajes? A juzgar por lo expuesto en Montreux, bastante más gente de la que pensamos. La analista Madeleine Olivier, especialista en lujo de la empresa Wealth X, lo explica así: «Hay en el mundo 211.275 ultrarricos, un 0,004% de la población mundial. Esa gente, que tiene como mínimo 30 millones de dólares (27 millones de euros), son los que buscan el lujo de la exclusividad y necesitan de ser sorprendidos. Buscan diferenciarse, ir a lugares a los que los otros no han ido».

El viaje de lujo tenía hasta ahora un esquema claro: se trataba de volar en clase business o en primera y alojarse en hoteles de 5 estrellas, pero esta percepción está cambiando. Nathalie Rémy, de McKinsey & Co., analiza así la irrupción de los ricos que pertenecen a la generación Millennial, es decir, a los nacidos entre el 1980 y el 2000. «Son el 30% de la población mundial», apunta, «y algunos son muy ricos debibo a los mercados digitales emergentes. Ahora hay unos 30.000 ricos en este sector, y hay que tenerles muy en cuenta, ya que son los que marcan la tendencia para las siguientes generaciones».

NUEVA GENERACIÓN

«A los millennials», añade, «les gustan los objetos tecnológicos cotidianos, los festivales de música, el pago por móvil y lo casual. Lo quieren todo ya y siempre están conectados; han sido educados en varios países, hablan varios idiomas y viven en un mundo multicultural. En ellos tiene mucha importancia el yo y les gusta mezclar el lujo y el no lujo; o sea, llevar ropa de marca y ropa de segunda mano; volar en 'low cost' e ir a hoteles de 5 estrellas».

A esta nueva generación le gusta interactuar y sentir que el viaje que emprendan será exlusivo y personalizado. Tienen que sentirse únicos, especiales, distintos.

Los Travel Designers, los nuevos gurús del viaje de lujo, recomiendan en general «lugares remotos y nuevas experiencias». Escuchan al cliente con atención, ejercen de psicólogos y procuran elaborar un plan de viaje personalizado basándose en su propia experiencia y en un conocimiento a fondo del destino. 

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