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DIRECTOR GENERAL DE UBER EN ESPAÑA Y SUR DE EUROPA

Carles Lloret: "Hay un cambio en la cultura de la movilidad urbana"

"El taxi es consciente de que su modelo tiene que evolucionar de alguna manera"

SALVADOR SABRIÀ / CARLOS MÁRQUEZ / TONI FUENTES

<b>BAJO PRESIÓN.</b> <br/>Carles Lloret, director general de Uber en España, está en el ojo del huracán del cambio en la movilidad.

BAJO PRESIÓN. Carles Lloret, director general de Uber en España, está en el ojo del huracán del cambio en la movilidad. / FERRAN SENDRA

SALVADOR SABRIÀ ¿En qué situación se encuentra Uber en España en estos momentos y cómo puede evolucionar?

CARLES LLORETHemos pedido una reunión con el Ministerio de Fomento para hablar del cambio que está sucediendo en España. El consumidor está cambiando su forma de moverse porque la gente que escoge hacerlo con Uber no lo hace porque alguien le obligue, sino porque es un servicio que le gusta. Hay un cambio de cultura de la movilidad urbana. El taxi es consciente también de que su modelo tiene que evolucionar de alguna manera. Están viendo cómo llegan nuevas licencias de arrendamiento de vehículos con conductor (VTC) al mercado como consecuencia de la liberalización del mercado que se produjo en el 2009 y que duró hasta el 2015 y de las demandas judiciales todavía pendientes. En un plazo de 18 o 24 meses, como mucho, habrá muchas más licencias en España aunque la normativa volvió a cerrarse, pero no retroactivamente. El taxi ve cómo evoluciona la movilidad y el derecho a la movilidad. Nosotros queremos hablar con Fomento para explicarles nuestra postura. Para evitar los precios altos, la especulación, que no se cree empleo y conseguir ciudades más sostenibles hay que liberalizar el sector de las VTC y mantener el taxi con una regulación más flexibilizada para adaptarse mejor a lo que está demandando el consumidor.

CARLOS MÁRQUEZ DANIEL Con las 3.000 licencias de VTC pendientes de resolución judicial se pasaría de una proporción actual de 1 VTC por cada 15 taxis a 1 por cada 4. ¿Es una proporción justa?

C. LL. Tenemos mucha experiencia en muchos mercados en los que las ratios entre VTC y el taxi son muy diferentes. En otros países europeos como Francia y el Reino Unido hay una regulación similar a la de España en el taxi y existe el concepto de VTC. La diferencia es que allí se da una tarjeta de transporte si el solicitante de VTC cumple unos requisitos legales. Por no hacer lo mismo en España, un estudio que hicimos con la consultora Analistas Financieros Internacionales (AFI) mediante 600 encuestas en Barcelona y otras 600 en Madrid dio como resultado que se está perdiendo mercado. Hemos analizado qué tipo de medios de transporte utilizan y los que podrían utilizar en función de algunas variables y se ha podido estudiar que mediante bajadas de precio, que no son consecuencia del monopolio, se amplía el mercado porque no es estático, es dinámico y puede crecer. Si se liberalizara el sector, los precios podrían bajar el 35% respecto al precio con conductor medio en España, lo que supone que hoy se está pagando de más 4,9 euros por trayecto en relación con un mercado en el que la VTC estuviera liberalizada. Estamos hablando de un mercado en el que más gente podría acceder al transporte porque sería una alternativa suficientemente económica como para dejar su coche en casa.

S.S. ¿En qué condiciones laborales trabajan esos conductores con licencias VTC de Uber?

C.LL. En el estudio que hizo AFI se forzó que los conductores tuvieran un salario que en ningún caso bajara del sueldo medio de los conductores de transporte urbano en España. Por tanto se parte de la base de que la rebaja del precio del 35% no venga acompañada de una rebaja de las condiciones laborales de los conductores. Hoy en día, por el hecho de que el taxi está contingentado, hay una renta monopolística, que son esos 4,9 euros por trayecto, lo que da una media de 20.000 euros más al año por licencia de taxi al año. Esa cantidad es la que determina el precio de las licencias de taxi en el mercado secundario.

C.M.D. ¿Por qué dice que el taxi es un monopolio cuando en el mercado hay alternativas de transporte?

C.LL. Porque si yo quiero desarrollar una actividad de transporte de pasajeros con un coche no puedo hacerlo, es un monopolio, está limitado. El Estado está impidiendo la creación de puestos de trabajo. Hoy alguien con pocos recursos, sin 150.000 euros o con acceso a un crédito, no puede trabajar al no tener una licencia de taxi. Está contingentado en número y en precio.

ANTONI FUENTES De momento, la respuesta del Ministerio de Fomento parece que va en dirección contraria a la liberalización de las VTC después de las huelgas del taxi. ¿Qué opina?

C.LL. Por un lado, se reconoce que los conductores con una licencia de VTC pueden trabajar porque tienen derecho a ello. En ese sentido, Uber cumple absolutamente todo lo que marca la normativa vigente sobre precontratación, una hoja de ruta... todo. Evidentemente, quien no lo haga bien tiene que ser sancionado. Nosotros ponemos la tecnología y las herramientas para que eso no sea así. Por otro lado, se ha hablado de la burbuja en relación con las licencias de VTC. Efectivamente, en los mercados no liberalizados sube el valor. La solución es muy sencilla. Por ejemplo, lo que hace Londres, que ha pasado del concepto de licencia a un permiso administrativo con un coste de 36 euros. En Londres, hay 10 licencias e taxi y VTC por cada 1.000 habitantes mientras que en Catalunya es de 4,5. Por tanto, el recorrido del mercado es muy grande y puede crecer mucho.

S.S. / A.F. ¿El riesgo no es que se degraden las condiciones laborales de los conductores? Existe el precedente de la queja de un chófer de Uber al fundador, Travis Kalanick, en un vídeo que se hizo viral.

C.LL. El modelo americano de Uber es muy diferente al europeo, porque cualquier persona puede hacer el transporte de pasajeros con un coche. Europa pide un contrato social diferente y Uber se ha dado cuenta de eso porque el lanzamiento inicial en España fue con el modelo estadounidense que no encajaba en el contexto europeo. Por es en Europa hay que regular mejor las condiciones y Uber ha madurado. No podemos hacer un cambio en el que haya ganadores y perdedores, sino que tiene que ser una negociación en la que con el liderazgo evidente de la Administración hay que buscar una solución para no frenar el interés general, que se respeten las normas básicas de convivencia en Europa y para que los taxistas, que han invertido mucho dinero en una licencia, puedan tener ayuda para la reconversión. Si no se hace así seguirá habiendo conflicto.

C.M.D. ¿Ese conflicto puede dificultar la negociación?

C.LL. La pregunta que nos tenemos que hacer es si Barcelona se puede permitir ser la única ciudad europea en la que Uber no esté y que sea la que tiene menos alternativas de transporte al vehículo privado. Pienso que no podemos seguir siendo el país que va a la cola de Europa porque también hay un elemento de sostenibilidad de las ciudades. La tecnología viene al rescate de esa situación. Lo que parece un futuro muy lejano para los barceloneses es ya una realidad en muchas ciudades como Uber Pool, que consiste en compartir viajes en tiempo real dentro de la ciudad.

C.M.D. ¿Están asegurados los pasajeros de los coches de Uber?

C.LL.  Los conductores de Uber tienen exactamente el mismo seguro que los taxistas. Hoy en España los coches de VTC son lo mismo que el taxi a nivel de garantías, hojas de reclamación pero paga más en impuestos.

A.F. ¿Cuáles son esas tecnologías y servicios de transporte y movilidad en las que está trabajando Uber y que llegarán en el futuro?

C.LL. Uber ya está haciendo pruebas piloto con coches de conducción autónoma en tres ciudades de Estados Unidos (Phoenix, San Francisco y Pitsburg) en las que un ingeniero supervisa el trayecto del coche autónomo. Eso se extenderá y cambiará el concepto y la forma de propiedad de un coche. El modelo de la propiedad dará paso al del servicio de movilidad. Si vamos un poco más allá, aunque suena todavía a ciencia ficción, existe el coche volador. Hace unas semanas Uber lideró un encuentro con empresas especializadas del que salió el proyecto de que en el 2020 en Dubái y Dallas, se hará una prueba piloto con coches voladores para trayectos de media distancia de 40 a 60 kilómetros en los que en coche se tarda mucho. Hay que probar la tecnología y luego vendrá la normativa. Por tanto, aunque hay que buscar una solución para liberalizar el transporte en Barcelona y España, cada mes que pasa se retrasan otros avances positivos. La brecha entre Barcelona y otras ciudades como Madrid, Londres o París, si continúa el inmovilismo, cada vez se hará más grande.

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