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Barcelona lo tiene claro: ¡primero es el planeta!

La ciudad apuesta por una movilidad más sostenible, el incremento de los espacios verdes, el ahorro energético y por un consumo responsable para luchar contra el cambio climático

EL PERIÓDICO / BARCELONA

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La superficie de espacio verde en la ciudad aumentará como medida para mejorar la calidad de vida de la ciudadanía y combatir la contaminación. / periodico (AYUNTAMIENTO DE BARCELONA)

Barcelona es una ciudad comprometida en la lucha contra el cambio climático y desde hace años ha desarrollado diversas actuaciones con el objetivo de mejorar la calidad de vida y velar por la salud de la población. Se trata de construir un modelo de ciudad saludable, con menos contaminación, más sostenible y más verde.

Una muestra de que Barcelona está comprometida con el cambio climático son los diferentes compromisos, internacionales o locales, en los que ha tomado parte en los últimos años, como la ordenanza solar térmica o el Plan de EnergíaCambio Climático y Calidad del Aire 2011-2020. Todas estas políticas se enmarcan dentro del Compromiso Ciudadano por la Sostenibilidad 2012-2022, firmado por más de ochocientas organizaciones entre empresas, entidades, escuelas y el mismo Ayuntamiento de Barcelona. En una de las diez líneas de acción que recoge el documento se apuesta por mantener la posición de la ciudad a escala internacional en el compromiso por la sostenibilidad y, de manera especial, impulsar y liderar las políticas de sostenibilidad en el ámbito mediterráneo.

En este sentido, se están trabajando diferentes líneas de acción en ámbitos diferentes como la movilidad, el incremento de los espacios verdes, la energía y residuos y consumo.

MOVILIDAD Y MÁS ESPACIOS VERDES

Las medidas de movilidad van encaminadas a dar más protagonismo a los peatones y los ciclistas, a fomentar el uso del transporte público colectivo y reducir el uso del vehículo privado, con el objetivo de mejorar la calidad de la ciudad, la seguridad viaria y la eficiencia del conjunto del sistema de movilidad. El despliegue de la nueva red de bus, con buses de altas prestaciones; los estudios técnicos para valorar la conexión del tranvía o el fomento del uso de la bicicleta, y la ampliación de la red de carriles bici son algunos ejemplos de ello.

Asimismo, la pacificación de las calles con el modelo urbano de las supermanzanas, las zonas 30 o las zonas peatonales, permitirán a la ciudadanía recuperar el espacio público y mejorarán la calidad de vida. El Ayuntamiento ha impulsado un amplio programa de medidas contra la contaminación que inciden especialmente en la reducción del tráfico de vehículos y en el uso del transporte público o medios de desplazamiento sostenibles. Además, aumentar la superficie de espacio verde en la ciudad es también una de las medidas para mejorar la calidad de vida de la ciudadanía y combatir la contaminación.

El objetivo es incrementarlo en 1 metro cuadrado por cada habitante de aquí al 2030. Se trata de que haya más zonas verdes sobre todo en los barrios que tienen menos para garantizar una distribución equitativa de los beneficios que aportan los espacios verdes y la biodiversidad. Beneficios como la mejora del bienestar físico y psíquico, pero también beneficios ambientales como la mitigación de los efectos del cambio climático, la disminución de la contaminación atmosférica y acústica e, incluso, la generación de actividad económica.

ENERGÍA RESPONSABLE Y EFICIENTE

Las acciones que se llevan a cabo en el ámbito de la energía van encaminadas a reducir un 40% las emisiones per cápita de gases de efecto invernadero respecto a los valores del 2005. Se apuesta por reducir el consumo de energía mediante la eficiencia energética, el autoconsumo y el uso responsable de la energía para que se genere el máximo de energía local mediante recursos propios, tanto los renovables (como el sol, el viento, la biomasa…) o residuales, y asegurar el suministro básico para todos.

Además, dentro del Compromiso Ciudadano por la Sostenibilidad se está elaborando un total de nueve proyectos concretos que incluyen una guía para establecer criterios a fin de fomentar estrategias de ahorro y eficiencia energética, programas para reformar viviendas con sistemas pasivos de bajo coste, recomendaciones para adecuar los hábitos o acciones para alcanzar el residuo cero y fomentar un consumo más responsable.

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